Azares de la incertidumbre

a) 1971 ≠ 2011
En México ha habido desde siempre dos clases de crímenes:
  • los de poca monta y
  • los que no son crímenes.
Los primeros son los que cometemos usted y yo, ciudadanos comunes y corrientes: si tuviésemos la mala fortuna de atropellar a un ciclista borracho, iríamos a dar a la cárcel. Si un albañil sin trabajo entra a un estanquillo y se roba una CocaCola y un Gansito para mitigar el hambre, también va a la cárcel. Pero si un funcionario o un amigo del gobernador se roban unos cuantos millones, le echan tierra al asunto. Por ejemplo, si entrega un proveedor tramos prefabricados de túnel defectuosos y el Distrito de Riego 01 no se arregla, entonces no pasa nada. López Portillo murió en su cama y la herencia que se robó, se la disputaron entre sus hijos y Sasha Montenegro. Santiago Creel puede autorizar 400 casinos su último día como Secretario de Gobernación y el día de hoy todavía puede aspirar a la presidencia. Moreira puede aumentar la deuda de Coahuila de $300 a $33000 (¡millones!) y no pasa nada, y así sucesivamente.
Se ha manejado el ejercicio de la justicia en forma discrecional, es decir, primero se examinan las relaciones del sospechoso y luego se decide qué hacer. En el Corto Maldito (Presunto Culpable), que da una imagen patética y aberrante de la impartición de la justicia en México: toman en cuenta lo que alega el detenido hasta que alguien se mueve y hace pública la manera en que se llevó el caso, y esa es la idea de justicia que tenemos los mexicanos.
Si el mundo se dividiera efectivamente entre
  • robos a las tiendas de la esquina (o montos equivalentes)
  • robos millonarios al erario
entonces todavía podríamos estar como estábamos hace 40 años: irían a la sombra los que no tenían influencias, y serían ciudadanos honestos los compadres del gobernador o del presidente.
Aquel arreglo funcionó porque en 1971
  • los grandes robos estaban limitados a la esfera del gobierno
  • había una mejora gradual económica
  • había seguridad en la ciudadanía
  • muchísimos mexicanos estaban (¿están?) esperando su turno para entrar a robar desde o junto con el gobierno
En el momento en que a una persona o a una sociedad se le toca su bolsillo o su seguridad, se alteran estos patrones: son insanos, pero al fin y al cabo son patrones de convivencia. Eso es lo que está sucediendo, que se nos juntaron los problemas económicos con los de seguridad. De otra forma, estaríamos tan felices como en la época de Echeverría.
b) Entrevista al Presidente
López Dóriga entrevistó a Felipe Calderón y las propuestas del Presidente son:
  1. enfrentar a la delincuencia
  2. purificar y fortalecer las instituciones
  3. reconstruir el tejido social, inculcando una ética de valores.
Yo estoy de acuerdo con él, principalmente en el tercer punto. Lo considero el más importante porque pone el dedo en la llaga de que es la sociedad la que ha estado produciendo maleantes como los que incendiaron el casino en Monterrey: jovencitos que con desprecio de la vida y en forma estúpida (ya que sus instrucciones eran nada más incendiar el casino) mataron a 52 personas. Me pregunto qué educación y qué principios se les enseñaron a esos delincuentes. El presidente tiene razón al decir que la sociedad tiene que colaborar para terminar con el problema de la inseguridad.
c) Entrevista con los partidos políticos.
López Dóriga entrevistó a Gustavo Madero (PAN), Humberto Moreira (PRI), Jesús Zambrano (PRD), con respecto al trabajo que estaban haciendo relacionado con la inseguridad. Mi impresión después de ver esa entrevista es que las cosas están terriblemente mal, ya que:
  • no se atacaron los unos a los otros
  • ni el PRI ni el PRD le echaron la culpa al Presidente
  • todos se solidarizaron con el Presidente y ofrecieron colaborar
Me llaman enormemente la atención estos hechos, puesto que la costumbre en México desde que hay dos o más partidos es que se aproveche cualquier oportunidad pública para atacar a los demás partidos y a los gobernantes de los demás partidos. Además de los presidentes de partidos, se entrevistó telefónicamente ahí mismo a los líderes de cada partido en las cámaras (Beltrones, González Morfín, Navarrete), y sucedió lo mismo, lo nunca visto en México: los políticos se olvidaron de sus partidos y hablaron como si les importara México. Los felicito.
Me duele terriblemente que haya tenido que ocurrir un incidente tan horrible como el de Monterrey, para que los líderes de nuestros partidos hayan adoptado esa posición conciliadora. Pero a fin de cuentas, esos líderes coincidieron en varios asuntos importantes relacionados con la seguridad, como lavado de dinero, cuidado de DDHH, mando único de policías, extinción de dominio, robo de combustibles. Son buenas noticias.
d) Los prietitos en el arroz.
Hay dos asuntos muy importantes relacionados con inseguridad que han tenido insuficiente atención.
  • La actual ley de juegos de azar data de 1947 tiene una característica muy adecuada a la mayoría de las leyes mexicanas: podría empezar con el primer artículo diciendo Cúmplase, pero no se acate. Para empezar es obsoletísima, tiene más de 60 años. Están en espera varias propuestas de cambios a esa ley, que por el amplio sentido de colaboración de nuestros legisladores, se encuentran en la congeladora. Tiene que ser actualizada con un ojo puesto en que este tipo de giros, que manejan nada más efectivo y son ideales para el lavado de dinero. Esta ley empieza muy valientemente: Quedan prohibidos en todo el territorio nacional, en los términos de esta Ley, los juegos de azar y los juegos con apuestas. Pregunto cuál es el objeto de empezar así una ley, si tenemos esa plaga de casinos y lugares de apuestas en todo el país. Empezar una ley con estas palabras tan fuertes, para quebrarlas en el segundo párrafo, es una invitación a su no cumplimiento.
  • El equivalente de la Ley RICO de EEUU, que en 1970 fue publicada y relaciona penalmente hablando, diversos actos cometidos por personas y por organizaciones, a fin de hacer penalmente responsables a las personas que cometan esos actos. Por ejemplo, tanto el ejecutor directo de un crimen como la persona que le ordenó cometerlo están sujetos a la ley RICO. 41 años después, Gustavo Madero, sonriente, anuncia ante las cámaras que ya está una iniciativa semejante en México, bajo el nombre Cadenas Delictivas. Felicidades a nuestros legisladores por esta reacción tan oportuna.
 
e) La corrupción somos todos.
Yo conocí a Manuel Fierro Evans en Aguascalientes, un ingeniero que había venido de México. No conocí a Miguel Angel Ochoa, rector la Universidad Bonaterra (del Opus Dei). Sí conocí a Felipe González, un día lo encontré saliendo de misa cuando andaba en campaña; me llevó a mi casa y me dijo que quería hacer un “gobierno incluyente” (no le entendí pero tampoco le creí). Cuando FG fue gobernador, Fierro Evans fue Secretario de Planeación y Miguel Ochoa fue Secretario de Educación. Después, FG se fue como Subsecretario de Gobernación y ahora es Senador. En la SEGOB, dependían de él la Unidad de Gobierno, de la que dependía la Dirección de Juegos y Sorteos, y se llevó a trabajar ahí a estas dos personas. Fierro Evans fue inhabilitado por 10 años por un escándalo relacionado con permisos para juegos y fue investigado por la Contraoloría, aunque probablemente fue el chivo expiatorio. Miguel Ochoa ahora está al frente de una asociación de propietarios de casinos.
Como dice Otto Granados: “válgame Dios”, del Opus Dei brincó a administrar casinos. Como digo yo: muchísimos mexicanos estaban (¿están?) esperando su turno para entrar a robar desde o junto con el gobierno.

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