John B. Cahloun (1917-1995) y sus experimentos.

Este investigador de la conducta condujo entre 1950 y 1970 una serie de experimentos con ratas para estudiar su comportamiento en condiciones de sobrepoblación. Manteniendo estables las otras condiciones más importantes del ambiente (las ratas tenían comida y agua en abundancia, estaban suscritas al AnimalMedicare para cuidar su salud), Calhoun quiso saber lo que pasaba cuando crecía mucho la población en una  superficie habitable fija. Encontró un granero de Maryland donde habilitó el primer piso para que ahí vivieran las ratas, les dio agua y alimento, dejó reproducirse a ocho parejas iniciales, y observó. Sus resultados:

  1. Se reproducían a una tasa fija, digamos duplicaban la población cada X semanas.
  2. Se formaban grupos entre ellas, asentados en áreas fijas del granero, con roles adoptados por los individuos, roles que permitían una existencia social “armoniosa”, es decir sin pelearse.
  3. Ciertas ratas se convertían en macho alfa, controlando a su grupo.
  4. Las hembras se embarazaban y daban a luz con regularidad.
  5. La tasa de mortalidad era baja, permitiendo el aumento regular de la población.
  6. Las estructuras sociales se conservaban de generación en generación.
  7. Alrededor del día 600 (D600) vivían 2,200 ratas. Este día y esta cantidad fueron un parteaguas.

Después del día 600 cambió la forma de vida del grupo:

  1. Empezó a haber pleitos.
  2. Los machos alfa ya no podían controlar a su grupo.
  3. Se formaban pandillas que atacaban a los demás.
  4. Canibalismo, a pesar de la abundancia de comida.
  5. Algunos grupos se volvieron homosexuales puros (repudiando el apareamiento con el otro sexo).
  6. Las hembras descuidaban a sus crías, quienes se volvieron víctima de canibalismo.
  7. Las hembras dejaron de reproducirse.
  8. Ciertos grupos se aislaron, permanecieron juntos sin aparearse, salían de su entorno privado nada más a comer.
  9. La población bajó de número, y persistieron estas conductas antisociales (en el sentido de preservación de la población).
  10. La población se extinguió.

El punto más importante es que a pesar de que el número fue decreciendo y bajó hasta a los niveles cuando las ratas vivían “felices y reproduciéndose”, los pasos necesarios para una reposición de la población no se dieron y todas las ratas terminaron muertas. Fue como llegar a un punto en el que se rompen las estructuras sociales que permiten al grupo reproducirse y sobrevivir, se vuelve un punto de quiebre en donde ya no hay vuelta para atrás, a pesar de que mejore una de las condiciones importantes, el hacinamiento por sobrepoblación.

Se hicieron famosos los estudios y son tema obligado para los estudiantes de biología y para los que investigan la conducta humana.

Las inevitables comparaciones con humanos.

Aplicar directamente a humanos estos resultados es imposible, por muchas razones: no somos ratas (bueno, la mayoría no somos ratas), sí tenemos que preocuparnos por comida, y el espacio en que vivimos es mucho más complejo y no está bien delimitado. Pero la experiencia nos dice que en condiciones de hacinamiento, ya sea familiar o social, hay más problemas que cuando cada quien tiene un espacio privado suficientemente amplio: cuando toda la familia vive y duerme en un solo cuarto se presentan incestos, y los edificios de multifamiliares son fuente inagotable de problemas porque un vecino es sucio, el otro es gritón, un tercero llega borracho, los vagos del 18 pintarrajean las paredes, nadie se hace responsable, etc., y está la larga historia de crímenes en barrios bajos de Chicago, NY y donde usted se le ocurra.

Yo no creo que los experimentos de Calhoun puedan aplicarse directamente a los humanos, porque las variables en nuestro caso son más numerosas y porque utilizó algunas utopías (para humanos), como cero preocupación por la comida. Las aspiraciones y deseos de los animales son más simples que las de los humanos, por ejemplo el sexo. Pero sí podemos advertir señales en algunas sociedades de que las cosas no van por buen camino, la mayoría de las veces a toro pasado (es decir, leyendo la historia) y unas pocas previendo lo que puede suceder, como los asesores de Reagan en 1980: advirtieron las debilidades de la URSS y le facilitaron el camino a la desintegración.

Además, está el asunto del disparador de la crisis: con Calhoun la conclusión es sencilla, sobrepoblación. Los países tienen sobrepoblación en ciertos lugares, no en toda su extensión; Hong Kong se parece porque es parte de China pero tiene status especial, y vemos que precisamente ahí surgen continuamente protestas y actos contra el gobierno, pero yo las atribuiría más al régimen político impuesto por Pekín que al hacinamiento. Los palestinos viven muchos (2 millones) en un entorno limitado, especie de apartheid, pero también: sus problemas son de índole político y religioso (fueron expulsados de la tierra que ocuparon por siglos), y económico, porque son ciudadanos de tercera en Israel, eternos sospechosos de terrorismo. Siria no es un entorno cerrado, pero la guerra expulsa a los sirios por millones, igual que los judíos de Ucrania huyeron de los progroms. Los muchos casos de hambrunas en Africa, pienso que fueron causados porque los occidentales llegaron ahí a explotar las riquezas naturales (por ejemplo el petróleo en Angola), impusieron gobiernos que les facilitaron el negocio, dejan que hagan y deshagan, y la ONU sufre parálisis por análisis, porque o bien el país africano es amigo de Rusia, o de China o de EEUU, y entonces su amigo impone un veto en el Consejo de Seguridad cuando quieren imponerse medidas. La partición de Corea es una división artificial creada y sostenida porque Rusia y China no pudieron ni pueden ponerse de acuerdo con EEUU, y lo mejor fue partir al niño por la mitad, como propuso Salomón a las dos mujeres que afirmaban maternidad del mismo infante. Puerto Rico es una especie de colonia norteamericana, ni es Estado de la Unión ni es libre para hacer lo que quiera, porque los legisladores inventaron un término elegante para referirse a esa semiesclavitud entre naciones (Estado Libre Asociado). Muchos países en Asia, desde que los mongoles se convirtieron al Islam e impusieron esa religión, se volvieron fuente de conflictos económicos y religiosos con los europeos y con EEUU, pero los musulmanes se dividen en sunníes y shiitas, y estos a su vez…

Este breve recuento de infamias debe convencernos de que con los humanos es muy difícil asignar unas pocas causas a situaciones de crisis en un país. Una razón más: los problemas actuales inevitablemente arrastran causas históricas, como que los mexicanos fuimos enseñados a buscar al gran jefe, no a reunirnos entre nosotros para  analizar una situación y decidir qué hacer, como las comunidades protestantes que colonizaron Massachusetts. Se puede decir más feo: nuestra historia nos enseña a ser un pueblo de borregos quejumbrosos, no de críticos constructivos.

La historia nos proporciona ejemplos en abundancia de actos atroces cometidos por los humanos: asesinatos y violaciones masivas cuando los mongoles conquistaban una ciudad, o cuando los rusos llegaron a Berlín; suicidios yihadistas donde mueren inocentes; narcos modernos que matan familias enteras; oficiales de la NKVD que mataban prisioneros de un tiro en la nuca, como quien mata un pollo; jóvenes armados hasta los dientes que irrumpen en una escuela de EEUU; la madre de Turgénev, sentada sobre una almohada encima de un siervo, hasta asfixiarlo. Estadistas norteamericanos ordenan bombas atómicas sobre Hiroshima. Por qué, es la pregunta obligada y sin respuesta satisfactoria.

No puedo señalar unas pocas causas concretas a la situación actual de México, pero sí puedo encontrar una analogía con lo que pasó con las ratas del Dr. Calhoun cuando pasaron el punto de no retorno:

  1. Robos y asesinatos, aumentando sexenio a sexenio.
  2. En teoría nuestro macho alfa es el presidente, pero más bien es un humanista beta, le falta mucho para ser dominante. Ni siquiera los de MORENA se pliegan a su voluntad, Ricardo Monreal tiene que cabildear duro para conciliarlos (y tendrá que hacerlo todavía mejor para que olvidemos los gastos en los XV años de su sobrina). AMLO decía que seríamos todos como ángeles, pero estamos más cerca de ser demonios. No hay otros machos alfa en MORENA, porque el halo radiante de AMLO opaca la luz de líderes menores (léase: la inseguridad de AMLO no permite a nadie más sobresalir, algo así como con Trump).
  3. Las pandillas son cárteles de la droga y partidos políticos. Estos últimos tenían un modus operandi que aceptaba cierto apego a las reglas del juego político, pero alguien en MORENA leyó Granja de Animales (de George Orwell) y pretenden ahora cambiar las reglas a su favor, como en Baja California. El presidente encabeza estos pandilleros, por ejemplo con sus ataques a los gobernadores que no se someten a sus dictados, limitando su presupuesto. Además pretende imponer toque de queda 24×7 a la producción de ideas, pero eso está muy difícil que llegue a suceder. Nuestros partidos son grupos antisociales porque buscan el poder por cualquier medio, viven del presupuesto, roban todo lo que pueden y generan conductas autodestructivas socialmente hablando, como la impunidad.
  4. Existe un exacerbado canibalismo político: nadie, absolutamente nadie sobresale con madera de líder; ya vimos que ni siquiera el presidente controla su gallinero. A cualquiera que asome la cabeza, le tunden todos con todo.
  5. Tomando del homosexualismo la característica de no poder producir progenie (no estoy criticando a los gays o lesbianas), en México sucede algo semejante, porque cada quien está enconchado, se reúne nada más con sus más allegados y no sale a la luz pública para proponer un cambio, es decir estamos limitando la progenie espiritual y política y conservando las cosas como están: empeorando.
  6. Como sociedad, tenemos a nuestras crías en el abandono espiritual. Las nuevas generaciones no saben recitar el alfabeto ni buscar una palabra en el diccionario; hablo de profesionistas egresados de muchas escuelas. Hace 50 años salíamos los jóvenes a ver a nuestros amigos y a divertirnos, organizábamos excursiones y asistíamos a conciertos. El consumismo ahora es pasivo: ver videos y fb en el celular, chatear con cinco amigos a la vez. ¿Qué podrá producir esta juventud en unos años? ¿Con qué criterio aceptará o rechazará las promesas de un líder? El conocimiento ahora está tan atomizado, gracias a internet, que cualquiera es capaz de producir una opinión pública, aunque sea basura al 200%. Basta con leer los comentarios a artículos en los periódicos, están de pena ajena la mayoría. Esta producción de ideas para el público está enturbiada hasta el fondo del pantano con las acciones de las granjas de bots, donde les pagan para que critiquen o refuten todo lo que sea contrario al presidente, como en los dos sexenios anteriores criticaban todo lo que hacía el presidente. AMLO ganó con una campaña inteligente en medios sociales, donde se difundió hasta la saciedad lo que hacía y decía (crítica 99%, utopías 1%) y se criticó sin medida cualquier cosa que hicieran Calderón o Peña Nieto. La superabundancia de idioteces en el ciberespacio enrarece su atmósfera, y el espíritu joven, nutrido al menos en parte del ciberespacio, muere y queda un idiota consumidor compulsivo y seguidor de espejismos, incapaz de producir ideas de calidad.
  7. No veo ahora núcleos comparables a la Escuela Libre de Derecho, de donde salieron líderes de opinión; tampoco encuentro un lugar que pueda producir personajes como Alfonso Reyes, José Vasconcelos o Justo Sierra. Tenemos las revistas Letras Libres y Nexos, con muy buenas colaboraciones, pero son empresas comerciales y no están para formar líderes, sino para formar opinión. Proceso se dedicó durante años a atacar todas las acciones del presidente, con artículos larguísimos y aburridísimos; para contrarrestar tanta crítica, llenó durante años de elogios a AMLO. Para colmo, ya está muerto Fontanarrosa y ni siquiera la página de Boggie el Aceitoso pueden publicar más. Si Proceso quiere convencernos ahora que no era un palero de AMLO sino que es un reporteador imparcial de los problemas nacionales, tardará un tiempo con conseguirlo. Hemos dejado de producir mentes críticas, producimos mentes pasivas incapaces de generar una crítica sustentada.
  8. No veo grupos reunidos para producir ideas y alternativas, sino una indiferencia ante el estado del país. Todos, absolutamente todos somos maestros en la crítica (aunque no vayamos a votar), pero la actitud ante los problemas es la que cuenta, y sigue siendo cero en la inmensa mayoría de la población (empezando por el presidente, que inicialmente los niega y termina por echarle la culpa a sus predecesores o a la oposición), porque pensamos que esos problemas pertenecen a alguien más. Y creamos un círculo vicioso en donde el quehacer de los partidos políticos se lo dejamos a los políticos, cuyas virtudes morales y teologales todos las conocemos, y ellos conservan el monopolio para hacer y deshacer la res publica (la cosa pública, en latín). El internet ha atomizado y trivializado al individuo, por la superabundancia de basura y productos para la diversión, comparados con los depósitos de información y los lugares de crítica razonada.
  9. La población intelectualmente productiva baja en números relativos y en influencia, porque ahora todo mundo está informado, cualquiera puede ser autor, y los criterios objetivos antiguos (tener que pasar por la revisión del director o de un comité editorial antes de publicar) desaparecen, cualquiera tiene página en fb y escribe lo que quiera. Todavía no está nulificada la influencia de los que generan crítica e ideas razonadas y sustentadas, pero para allá vamos. Consideremos por ejemplo las innumerables tonterías que dice y hace el presidente; sin embargo, en las encuestas sigue con aprobación del 50% para arriba.
  10. México no ha desaparecido, pero necesita cambiar y cambiará. Para mejor o peor, no sé. Mientras nos decidimos, los mormones de Chihuahua (que ciertamente son un grupo MUY productivo), han empezado a emigrar.

El Dr. Calhoun llamó Behavioral Sink (Conducta de cloaca) a este conjunto de conductas antisociales, porque a la larga la sociedad de ratas se fue al caño, es decir a la extinción. Llegaron las ratas al punto de no retorno, el marcado como D600, en donde se extinguió el orden social establecido y el resultado a la larga, a través de varias generaciones, fue la desaparición del grupo. No hay paralelos  exactos con los humanos, pero se cita frecuentemente el Imperio Romano, cuando los poderosos se dedicaron a la vida contemplativa de los placeres y fueron invadidos. Yo menciono también el Imperio Ruso, que se extinguió por las idioteces reiteradas de Nicolás II y por el agotamiento de la Primera Guerra Mundial, y la desintegración de la URSS.

En cuanto a causas particulares a México, mi opinión es que la apertura a la democracia que se dio en el país en 2000 fue para nosotros más una caja de Pandora que una bendición. ¿Por qué? Porque por siglos no fuimos enseñados a participar y a decidir, sino a obedecer y a dejar en manos ajenas los asuntos generales. Fue como decirle a un adolescente exigente: ¿Quieres tu libertad? De acuerdo, pero ahora tomas tus propias decisiones y te las arreglas tú solo. No pienso que sea la sobrepoblación la causa, ni siquiera en la superhabitable CDMX, sino esta enfermedad adolescente de nuestra sociedad: queremos decidir sin hacernos responsables. Y a esta causa le aplico también: es una entre muchas, y a su vez tiene sus propios motivos. La educación, por ejemplo.

Futuro.

Dado que las condiciones económicas y sociales de nuestro país no mejoran, hay varios posibles desenlaces.

  1. Jesús se aparece a AMLO, le dice que el Mesías es Él, no él, AMLO rectifica el rumbo, deja de pretender el monopolio de la razón, deja de crear división, y pone a los de MORENA a trabajar en vez de politiquear. Probabilidad: es más fácil que Jesús se aparezca, a que AMLO acepte algún error.
  2. La situación del país es una invitación abierta a que el vecino poderoso decida resolver los problemas que le preocupan y que los mexicanos somos incapaces de resolver. Hay presiones abiertas, 150 años de antigüedad, para enviar tropas a México. Hoy en día es más bien improbable, por las repercusiones internacionales, pero creo que dicen los chinos: es mejor no jalar la cola del tigre.
  3. Pero la CIA podría organizar un golpe al estilo Pinochet. No es tan descabellado, dado que el carisma tan grande del presidente lo ha enemistado hasta con el ejército.
  4. Bolivia proporciona otro ejemplo. Evo Morales organizó elecciones a modo, naturalmente ganó pero surgieron manifestaciones en contra; interviene la OEA y declara que lo más conveniente es reponer las elecciones. Morales renuncia, huye, y le dan asilo en México. En cuanto a México, habría que esperar las elecciones de 2020 o algún intento de modificar la constitución para que se perpetúe AMLO en el poder. Por el momento AMLO sigue el ejemplo de Evo Morales, removiendo obstáculos legales y sembrando adeptos en las instituciones oficiales para facilitar sus decisiones unipersonales y su eventual perpetuación. Posiblemente le dio asilo a para aprender sus trucos políticos y evitar sus errores políticos. Probabilidad: 1, porque ya está sucediendo.
  5. El país sigue aguantando y aguantando. Libra el sexenio, como lo ha hecho desde 1929, y cruza los dedos para que el siguiente no sea tan malo. Altamente probable, dada la pasividad y proverbial resistencia de los mexicanos.

En cuanto a predicciones en tono serio, conviene recordar la historia de Caspar Weinberger, Secretario de Estado de Reagan en los 80’s, quien advirtió las debilidades de la URSS, y  marxistamente aceleró las contradicciones para que se desintegrara. Podemos decir que Weinberger fue el Dr. Kevorkian de la URSS, ayudándola a bien morir[1]. Las circunstancias actuales del país inevitablemente hacen pensar en términos de desastre, y lo mismo que le achacaban a Felipe Calderón, ahora más y más voces, dentro y fuera de México, hablan de un estado fallido, término con significado semejante al de Cloaca de Comportamiento.

Yo creo que lo más probable es la opción 5, por la enorme pasividad política del pueblo, y por su bajísimo nivel de cultura. Contribuyen también la cultura moderna quien fomenta consumismo y confort, y el resultado final podría ser que los mexicanos descubramos que hubo un gobierno peor que el de Enrique Peña Nieto. Pero no será el peor, como la caricatura de la zorra que tiene la cabeza atrapada en unas tenazas.

PD Agradezco a mis editores sin sueldo, Fernando Rivas Godoy, Rodrigo y Sofía Gómez Córdova, sus observaciones y sugerencias.

[1] Esta historia puede leerse en jlgs.com.mx/peor-que-un-crimen/

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