Donde está el dinero, ahí está el poder; esto es válido para empresas, sociedades, amistades, en alguna medida para el matrimonio y, estamos descubriendo en México, también para el gobierno. El injusto Pacto Fiscal que data de los tiempos de López Portillo fue un arreglo en donde la Federación se quedaba con la parte del vencedor al momento de repartir el dinero: cada estado podía generar mucho o poco dinero, la Federación le devolvía nada más el 15%. Es claro que la Federación está a cargo de obras más grandes y de importancia para todo el país, digamos la construcción de una vía férrea, pero en México eso se aplicó a los tiempos de Don Porfirio, quien no necesitaba ningún pacto fiscal, y de todas maneras construyó las únicas vías que existen, para vergüenza de todos los gobiernos posteriores. Para la ignominia de nosotros, el actual presidente quiere hacer su trenecito de juguete desde México hasta Yucatán: ¿a quién le va a servir? ¿Cuál es la ventaja para el país de que se gasten miles de millones de pesos en ese proyecto? Yo no sé si en Macuspana había electricidad hacia 1960, pero seguramente no había una tienda como La Flecha donde se podía admirar una vía de tren en sus vitrinas, exhibida todo el año para que los niños del pueblo no olvidáramos que existe la Navidad. ¿Por qué no le regalamos entre todos un trenecito eléctrico de esos alemanes que tienen cambio de vías, varias locomotoras, montañas y puentes simulados, y a cambio de esta inversión mínima (menos de 1 centavo por mexicano, le decimos adiós al Tren Maya? Esa sería una buena iniciativa, espero instrucciones de mi representante de MORENA en Aguascalientes –hay plagas en todas partes- para saber cómo debo presentarla al Congreso.

En México quedó un solo hombre que cree en ese proyecto (el Tren Maya), ni siquiera la IP se animó a participar en la licitación, adivine usted por qué:

  1. Consideran que el proyecto está salado.
  2. Creen que el gobierno se va a quedar sin dinero.
  3. Creen que no lo acaban ni aunque nombren a A.L. Benemérito Dictador Vitalicio.
  4. Creen que la sociedad mexicana se rebelará y obligará al protodictador a cancelarlo.

Puse mis respuestas en orden de probabilidad a que sucedan, explicando por qué.

  1. Proyecto Salado: todos los brujos, chamanes y adivinadores que he consultado coinciden, hay una maldición natural para los ferrocarriles que tienen que pasar por la Sierra Madre Oriental, ahí por donde está el Pico de Orizaba. Me quisieron explicar que no se necesitaba talento de mago, que bastaba asomarse por la sierra y ver las maldiciones de ingeniería que los acechan: volados, puentes, túneles, subidas y bajadas, no rebasar pendientes, etc. Los interrumpí; yo quería el morbo de una maldición, algo así como que desaparecen los trenes como en el Triángulo de las Bermudas. No entendieron y me empezaron a cansar, lo peor de todo, con dinero: hacer un tren en plano cuesta mucho dinero, construir un puente 100 veces más, construir un túnel 1000 veces más. Aquí me dieron un detalle curioso. Cuando los túneles son largos, hay que perforar desde ambos extremos, y las cuadrillas deberán juntarse exactamente a la mitad, así como con capaces los suizos, cuyo margen de tolerancia es 1 cm x túnel de 10 km; en el caso de México, para conservar su base electoral, AL. tendría que asignar una parte a sus compadres en Veracruz y otra parte en Puebla, pero hay un riesgo de que nunca se encuentren, porque la Guía de Construcción de Ferrocarriles que viene incluida en el Catecismo Moral no coincide para Veracruz y Puebla, en Veracruz no tienen la última edición. “Bueno, ¿y si les damos exactamente el mismo Catecismo a unos y a otros?” pregunté. “Tampoco, porque en cada Estado lo interpretarán de acuerdo a los Usos y Costumbres de las etnias que viven ahí”.
  2. El gobierno se queda sin dinero… también es bastante seguro, principalmente ahora con lo del coronavirus.
  3. Consulté el libro sagrado en dictadores vitalicios (El Otoño del Patriarca) y no encontré referencias a ferrocarriles. Todo se le fue al autor en metáforas de cómo se hizo del poder, a quiénes mató su compadre el del machete, a quiénes lo hizo por luchas de poder y a cuáles por quitarles a la esposa; las páginas estaban salpicadas de cagadas de gallinazos, como lo escribe el autor. Considero que aún siendo clarividente, García Márquez nunca conoció a A.L. (le hubiera quitado al Patriarca lo coscolino) y no alcanzó a imaginar lo que podría suceder cuando agarran al Pueblo Bueno en sus cinco minutos de estupidez, y éstos coinciden con las elecciones.
  4. Remota, remota, remota, así me parecía la cuarta vía: ¿el pueblo mexicano rebelándose? ¿Contra qué o quién? El pueblo mexicano va en tumulto a las peregrinaciones, a los partidos de futbol y cuando es acarreado (hasta el sexenio pasado, con tortas y refrescos; actualmente, con becas), el pueblo mexicano no se rebela. Ha habido dos días de marchas en lo que va del sexenio, muy lejos de una rebelión.

Resultó que yo estaba equivocado. Existen mexicanos que son capaces de levantar la cara y alzar la mano para decir “por aquí no”. Hay mexicanas que están indignadas porque además de los atropellos, alguien está haciendo infiernitos con los billetes de quinientos pesos, alguien se está gastando ese dinero en cosas que al país no benefician de ninguna manera. Miembros de los partidos de oposición, en las poquísimas veces que me hacen sentir orgullo porque exista oposición en este país, le dijeron al presidente: “eres peor administrador que López Portillo y Echeverría juntos. No te vamos a dejar mano libre en el presupuesto”.

Cuando se mira en el espejito que le regaló la bruja de Blanca Nieves, a A.L. le duele que lo critiquen; cuando se mira en su despacho, rodeado de servilismo pero impotente para chasquear el látigo por obras inconclusas –más bien, nunca empezadas- porque no hay dinero, ahí es donde le duelen las afrentas al presupuesto. Y ahí estamos parados, gracias a diputados y senadores que no votaron en la Comisión Permanente por hacer lo que el presidente les ordenó, gracias a esos representantes que se acordaron de que en México existen tres Poderes.

México es un país de contrastes. Peña Nieto todavía carga con el estigma de los 43 muertos en Ayotzinapa, pero a A.L. se le murieron quemados más de 100 por culpa de su lucha de fantasía contra el huachicol, y ni lejanamente se le ataca como se hacía con Peña Nieto. Yo sospecho que todos los que criticaron y critican a EPN por ese incidente –en donde participaron los Abarca, amigos del actual presidente- tienen dos metros para medir: si es cualquiera que no sea López Obrador, hay que atacarlo con lo que sea; si es A.L., hablemos de otra cosa. Es cierto que la justicia patinó en el caso de Ayotzinapa, pero ese hecho no es achacable a Peña Nieto, sino a las luchas de poder en el estado de Guerrero, casualmente un granero de votos para López Obrador.

No tenemos todavía protestas masivas, pero poco a poco se han ido levantando en México más y más voces que dicen que por ahí no va, que el rumbo que toma la república es un desastre y hay que impedirlo. Desde que llegó a la presidencia, A.L. ha seguido una serie de jugadas de pizarrón para hacerse de más y más poder, es decir para convertirse en dictador. Cuando estaba en campaña y ya tenía seguro su triunfo, se dedicó a abogar por los candidatos de MORENA al congreso, para tener apoyo del legislativo. Desgraciadamente lo consiguió, y los actuales senadores y congresistas de ese partido son peores que los republicanos que apoyan a Trump, porque aquel lleva un camino que nada más es de injusticia –por ejemplo, no le preocupa la seguridad social- pero aquí se sigue un camino de destrucción: división, engaños, verdades a medias, cero generación de riqueza, regalar dinero para base electoral, despilfarro en elefantes blancos, apuesta a proyectos que hubieran sido buenos en 1938. No en balde México tiene peor educación que Estados Unidos, por eso nuestro nivel de discusión política es mucho más bajo.

Estas voces de protesta, a las que colaboro con mi granito de arena, ayudaron a que permanecieran firmes los miembros de oposición en la Comisión Permanente, negando el permiso para hacer un período extraordinario con etiqueta, porque sería tanto como decirle: adelante, primero nos dijiste que el coronavirus era como un catarrito, pero ahora, gracias a ese coronavirus, puedes asignar el presupuesto como te dé la gana.

Me indigna que con la cara que puso cuando dijo “besos y abrazos” porque no había tal emergencia sanitaria, ahora nos diga con esa misma cara “quiero que me dejen gastar en mis proyectos, siempre sí hay emergencia sanitaria”. Eso es lo que se llama hipocresía galopante, y solamente la tienen los políticos de la peor ralea. Hace unos meses el presidente defendió a Bartlett diciendo que era como un niño recién bautizado, limpio hasta del pecado original; pero no hizo una defensa preventiva del hijo León, quien hoy vende ventiladores al IMSS a sobreprecio.[1]

Por el momento, México no se gastará en pitos y flautas el dinero que no tiene, gracias Montesquieu y el concepto de División de Poderes: nuestra ley todavía dice que el presupuesto debe pasar por la Cámara de Diputados, que el presidente no puede gastar en lo que quiera. La cámara no sesionará para aprobar un cambio, y por el momento A.L. se queda sin dinero.

Agradezco sinceramente a todos los miembros de la Oposición que rechazaron la sesión que pedía A.L.; a los que votaron en la Comisión Permanente, a los que hablaron con ellos y a los muchos mexicanos y mexicanas, que desde su lugar dijeron que este no es el México que queremos. Aquí debe haber un presidente, no un dictador.

El título de este escrito es todavía hay división de poderes, para celebrar la negativa de la Oposición, y para advertir a todos los mexicanos que en este título, “todavía” puede cambiar por “no”: MORENA quiere salvar la cara declarando que López Gatell les dijo que no era conveniente sesionar ahora, pero en quince días vuelven a la carga para entregar al presidente una de las facultades más importantes del Congreso: decidir el presupuesto.

Levanta tu voz. Habla. Reenvía escritos como éste. Busca a tus senadores y diputados y haz presión sobre ellos, porque te representan (¿o acaso les firmaste un cheque en blanco?). Difunde memes en donde se caricaturice al aprendiz de patriarca y a su corte de lambiscones por todas las tropelías e idioteces que hacen en nombre del pueblo. Nosotros también somos pueblo, y no van a construir el Tren Maya en nuestro nombre.

 

Como siempre, agradezco a mi hijo Rodrigo su crítica y su revisión.
//2.5.2020

[1] : https://elpais.com/internacional/2020-05-02/una-investigacion-revela-que-el-hijo-de-un-funcionario-mexicano-vendio-ventiladores-para-la-covid-19-a-sobreprecio-al-gobierno.html
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