1-Estado el país al morir Mao.

El líder había previsto un sucesor para cuando él faltara, pero China no conocía otro líder que Mao: había marcado el paso para todo el país desde la Gran Marcha en 1934, gobernó el país como un autócrata iluminado, promovió el culto a su personalidad y una vez que estuvo muerto, los chinos podían canonizarlo si querían, pero estaban acostumbrados a un líder al estilo de Mao, y para bien o para mal, con él se habían terminado. Leído de otra manera, se creó un enorme vacío de poder que no pudo ser llenado por la Banda de los Cuatro, que había dirigido China en nombre de Mao los últimos seis o siete años. China estaba metida en un proyecto sin pies ni cabeza, basada en la agresión: la Revolución Cultural, encaminada a realizar una “revolución continua” para acabar con los burgueses, capitalistas, enemigos de la Revolución; en la práctica, Revolución Cultural fue sinónimo de destrucción: las universidades estaban cerradas, los estudiantes habían sido incitados a pelear con el enemigo pero al final les echaron el ejército encima, miles (quizá millones) de profesores, estudiantes y enemigos del régimen (los que les había tocado bola negra en algún sorteo) había sido enviados a los trabajos forzados en alguna granja colectiva para “reeducarse mediante el trabajo”; los estudiantes habían sido aprovechados por Mao para recuperar el poder, y se habían quedado con ganas de pelea, es decir, de mayor destrucción. La productividad había bajado en el campo y en la industria, y la amenaza de hambruna como en los tiempos del Gran Salto Adelante empezaba a aparecer en el horizonte. Toda voz disidente había sido ahogada; desde el Gran Salto Adelante se sabía que el campesino tenía el privilegio de morirse de hambre, pero no el de quejarse. China estaba enemistada con la URSS y trataba de exportar la versión china de la Revolución Socialista al tercer mundo.

En resumen, el legado de Mao para China había sido:

  • Por el lado positivo, logró el triunfo de la Revolución, la unidad de China, la expulsión de los extranjeros y del dominio de las potencias sobre China, recuperó el honor del país ante el mundo, mejoró las condiciones de salud y la esperanza de vida, y creó un gobierno central fuerte e incontestable.
  • Negativamente, había baja producción en el campo y en la industria (habían fallado la colectivización del campo y la planeación industrial central), hambre, amenaza de hambruna, se habían destruido los valores tradicionales chinos para perseguir una quimera occidental, el socialismo; había ineficiencia y corrupción, como siempre. Lo llamo Quimera porque está basada en dos utopías: que todos somos iguales y que nos da lo mismo trabajar para nosotros mismos o en beneficio de la comunidad.

2-Reacomodo en el poder.

A China le costó 37 años pasar de la etapa revolucionaria (donde el foco de la atención estaba centrado en el enemigo, quienquiera que fuese) a una etapa más tranquila y centrada en una actitud positiva de construir el país. En 1976, al morir Mao, la vieja guardia tenía que desaparecer.

Las primeras víctimas fueron los de la Banda de los Cuatro: el Partido tenía en ellos un conveniente chivo expiatorio de los fracasos de la Revolución Cultural, que no podían achacarse oficialmente a Mao, ya que todo país necesita de héroes y Mao tenía méritos para calificar. Los tres hombres de la banda fueron condenados a prisión de por vida y Jian Qing, la esposa de Mao, representó un papel lastimoso en el juicio, llorando y alegando que había sido nada más “el perro de Mao”. Fue condenada a muerte pero por tratarse de la viuda del líder, le conmutaron la sentencia por prisión de por vida; años después se suicidó. De esta manera, la sed de sangre y de venganza que podrían tener los chinos por los fracasos de la Revolución Cultural fueron satisfechas, una forma bastante incruenta comparada con las posibles revueltas armadas encabezadas por varios líderes para hacerse del poder.

El sucesor designado por Mao (como si se tratara de una monarquía) era Hua Guofeng. Subió al poder y tenía dos alternativas: ser muy parecido o muy diferente al difunto líder, eligió la primera. Declaró que las ideas de Mao seguían vigentes y que había que hacer y decir lo que Mao hubiera dicho y hecho; se peinó como Mao pero no pudo llenar sus zapatos. Lo habían convencido de rehabilitar a Deng Xioping (1904-1997), quien se había mostrado más partidario de Zhou Enlai que de Mao y que había sido condenado al ostracismo, pero no a la cárcel. Era conocido como partidario de las reformas económicas, de una manera especial de las Cuatro Modernizaciones (agricultura, industria, defensa, ciencia & tecnología) que habían sido planteadas por Zhou Enlai desde la década de los 60’s. Una vez rehabilitado, Deng empezó a recuperar para puestos alrededor suyo a sus antiguos camaradas, también reformistas, que eran los que pretendían ser muy diferentes a Mao..

Deng Xiaoping es una personalidad única en la historia reciente. Nació a principios del S.XX y pudo participar en las luchas revolucionarias, llegó a tener puestos de importancia y hacia el final de la época de Mao había adquirido suficiente experiencia como para identificar que China necesitaba cambiar; encontró inspiración en Zhou Enlai y en sus Cuatro Modernizaciones, y eso costó el alejamiento del poder. Pero había cultivado suficientes amigos, y ellos invocaron su regreso ante Hua Guofeng, así pudo otra vez empezar a actuar. Tuvo la inteligencia de hacerse de una base de apoyo lo más amplia posible y convencer en el curso de dos años a suficientes elementos dentro del Partido para que su propuesta de desarrollo fuera aceptada. Cuando recibió la bendición del Partido, no se convirtió en líder permanente de aparador, como lo había sido Mao; de hecho, no acumuló para sí, como se ha acostumbrado en China, los nombramientos principales que le dieran el poder de iure; a su personalidad le bastó el poder de facto. No fue un líder sanguinario, ni vengativo, ni soñador; se declaró comunista, como debe serlo todo chino con aspiraciones, pero desde su regreso al poder, hacia 1978, mostró un pragmatismo que violentaba la manera de actuar de Mao, dogmática y poseída de ideología.

En 1978 apoyó un artículo de periódico, probablemente escrito bajo su guía, en donde se declaraba que la práctica es el único estándar para examinar la verdad. Si usted tiene preparación técnica o científica, la frase quizá no le diga nada nuevo; si usted estudió leyes o humanidades, o si tiene experiencia en el trato con la gente, podrá dimensionar el significado con más precisión. Por establecer una comparación, los nuevos medicamentos tienen que obtener la aprobación de la FDA en Estados Unidos y de la SSA en México antes de entrar al mercado; el significado de esa aprobación es que el medicamente ha sido probado con un número suficientemente grande de pacientes para justificar su venta; por otro lado, están las recomendaciones de brujos y curanderos que con “polvos de avión” pueden quitarse los callos, las cicatrices y las heridas de amor. La primera es la versión científica moderna, que dice que la verdad científica se comprueba en la práctica del experimento; la segunda es una versión dogmática. La seudociencia de Tifom Lysenko mencionada en el artículo anterior tuvo valor en Rusia y en China porque fue apoyada por las autoridades, no por su valor intrínseco. Durante toda su gestión como líder de China, Mao se aferró a la ortodoxia marxista y abolió la propiedad privada en el campo, creando comunas, aunque fueran improductivas; años y años de baja producción en el campo, y en ocasiones de hambrunas, no hicieron pensar a Mao que posiblemente había que buscar un camino diferente. El artículo apoyado por Deng en donde se avalaba la práctica, es decir, los hechos, como la única vía para conocer la verdad, era una forma de decirle a los chinos que los tiempos de la ortodoxia marxista habían terminado.

Con este artículo, Deng dio un brinco gigantesco en la historia de China, semejante al nacimiento de la ciencia moderna en el Renacimiento. En vez del reverencial “Mao dijo tal y tal…”, semejante al argumento de los astrónomos antiguos (“los cuerpos celestiales son reflejo de Dios, que es perfecto; como el círculo y la esfera son las figuras perfectas, entonces los cuerpos celestiales tienen que ser esferas”), Deng les dijo a los chinos que era válido experimentar, que podían tomar decisiones y que no serían encarcelados por adelantarse a hacer algo que no hubiera sido bendecido previamente por el Partido.

El Partido le dio el visto bueno en 1978 al proyecto de Deng: sí a la modernización y al avance económico, no a la lucha de clases. Por otro lado, después de 40 años de comunismo no podían quedar muchos capitalistas en China, o lo que es lo mismo, solamente quedaba la clase trabajadora; ¿contra quién podría pelear?

Esta decisión política (el aval del Partido), lograda mediante una habilidad política y negociadora extraordinaria, permitió a Deng tomar las decisiones económicas que iniciaron la transformación de China.

3-Los cambios económicos.

En el campo, se dio marcha atrás a la colectivización. Poco a poco se disolvieron las grandes y gigantescas comunas de la época de Mao, permitiendo que los individuos o las familias cultivaran parcelas, en una especie de propiedad familiar que se parece en su confusa definición al ejido mexicano. Pero el campesino estaba libre, por primera vez en su vida, del peso de las decisiones centrales y de la conciencia de saber que la cosecha que levantara, grande o pequeña, alguien con más poder que él iba a decidir lo que se hacía con ella, aunque dejaran sin comer al campesino. Al campesino se le dio la oportunidad de cultivar el campo y obtener un provecho directo de su trabajo, es decir, su propia manutención, ya que ahora estaba autorizado a quedarse con una parte razonable de la cosecha; también podía tomar decisiones acerca de lo que iba a sembrar, y obtener algún dinero extra si inventaba alguna artesanía, podía hacer que dejaran de rechinar los ejes de las carretas, o le aparecía alguna habilidad que los demás estuvieran dispuestos a pagar por ella.

En la industria, se eliminó la planeación central y se dio libertad a las autoridades locales para que decidieran lo que era más conveniente.

Se abrieron 14 ciudades en la costa oriental a la inversión extranjera, especializando las ciudades en algún tipo de productos. Sin embargo, se mantuvo el monopolio estatal en áreas económicas clave: petróleo, banca, energía, telecomunicaciones.

Se dio libertad, pero no se llegó a dar democracia. Once años más delante de estos grandes cambios, sucedieron las famosas protestas de la plaza de Tiananmen en Pekín. En abril de 1989 diversos grupos de estudiantes protestaron, algunos porque querían más democracia y otros porque les parecía que el rumbo se había apartado del verdadero socialismo. La gente se juntaba, escribían sus pensamientos en el Muro de la Democracia, los editoriales en los periódicos los atacaban, y conforme pasaban los días aumentaba el número de manifestantes. El premier Li Peng declaró la ley marcial y el 4 de junio el ejército desalojó por la fuerza la plaza. Hubo muertos y heridos, en número que no se ha podido precisar por las versiones encontradas de los manifestantes y de las autoridades.

La imagen que quedó para el mundo de este incidente es la de un hombre, solo, parado frente a un tanque que no se decide a avanzar y aplastarlo. La foto dio la vuelta al mundo y les causa roncha a las autoridades chinas; nunca se supo la identidad del desafiante solitario de los tanques.

Un poco después de este incidente, un ex guardia rojo (Wei Jinsheng) publicó en el Muro de la Democracia que la quinta modernización era precisamente la democracia; su escrito, firmado con su nombre, era una cachetada con guante blanco al gobierno y también una burla, ya que significaba ampliar las Cuatro Modernizaciones en una forma que no les interesaba a las autoridades. Fue encarcelado, condenado a 15 años de prisión. Wei continúa activo como promotor de los derechos humanos, y ha sido candidato al Premio Nobel de la Paz.

China avanzó admirablemente en el ámbito económico a partir de 1978. Ha sostenido un crecimiento anual del orden del 9% durante más de 20 años, es el mayor poseedor de dólares en sus reservas, es la fábrica del mundo. En apertura, libertad y democracia ha avanzado, porque ciertamente el país de hoy es muy diferente del que padecía hambruna en 1960 y no podía denunciar el hambre. Sigue un modelo “socialista”, que es más bien un sistema mixto: capitalista de Estado + capitalista, pero tiene que mantener la retórica socialista frente al país y frente al mundo. En mi opinión, una vez que se admite la propiedad privada de los medios de producción, un país deja de ser comunista, y esto ha pasado ya en China.

Queda pendiente la gran incógnita: ¿cómo fue posible que China avanzara de esta manera? Esa es la pregunta importante, porque leyendo únicamente los números, simplemente contemplamos un milagro. Pero en este mundo, principalmente en economía, no hay milagros. Veremos las razones de este avance en el siguiente artículo.

Nota: La foto es del fotógrafo Jeff Widener, de AP Photo.

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