México es prolífico para dar nombres nuevos a viejas iniquidades. Todos los sexenios el gobernante en turno le cambia el nombre a dos o tres secretarías, como si parte de su trabajo fuera definir su personalidad dejando su sello en las apariencias y no en la sustancia. ¿De qué sirve a México que la antigua Contraloría se llame ahora Secretaría de la Función pública? Para esta dependencia (SFP) y las numerosas oficinas que pretenden hacer un trabajo de supervisión del quehacer gubernamental, tanto a nivel de la federación como de los estados, el nombre es lo de menos; aplico el viejo refrán aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Sí, lo aplico en el sentido peyorativo.

Hay muchas maneras de fastidiar a un país, pero la más socorrida es el saqueo de sus riquezas en cualquier orden. Sobre España cayó el estigma de la Historia de haber saqueado la plata y el oro del Nuevo Mundo, pero en mi opinión personal fue mucho más grave el mal uso que le dio a esos recursos: financiar guerras en donde no tenía nada que ganar y casi todo que perder. Con ese manejo de sus recursos, la España poderosa –la más poderosa del mundo hacia 1550- se convirtió en un país segundón a la vuelta de los años.

Muchos mexicanos están indignados con España, pero no tanto como para aprender de su ejemplo. Prácticamente todos los días vemos noticias de saqueos de nuestras riquezas y de nuestros recursos, en los estados y en la federación. Lo que está ahora en el candelero es la Estela de Luz, al que yo hubiera dicho desde el principio “la idea está bonita, pero que no cueste mucho”. Se había presupuestado ya una cantidad enorme, creo que $350 millones, y a la postre se gastaron más del triple y se llevaron el doble de tiempo. En una cronología de hechos que publica Reforma aparece el 29.9.2011 una demanda del Congreso en donde exige al Gobierno cancelar el pago de $80 millones a la constructora como gratificación por “buenos servicios”. Pregunto: una obra que está entregada más tarde, más cara y más mal hecha que lo previsto, ¿puede merecer una gratificación? ¿Dónde estaba la SFP el día 29.9.2011?

Algunas noticias relacionadas con la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hacen llover agua sobre mojado en el campo de la corrupción y la ineficiencia mexicanas. Por ejemplo donde determina que los estados deberán devolver más de $10,000 millones que se gastaron en pagos improcedentes a personal del SNTE: comisionados sindicales, estímulos indebidos por el programa Carrera Magisterial, compensaciones discrecionales y maestros que no se presentaban a trabajar. En los análisis que realizó detectó 8,498 casos de trabajadores que recibían salarios mensuales superiores a $60,000, y yo pensaba que los maestros están muy mal pagados en México.

En la licitación, adquisición y uso de fibra óptica de la CFE también detectó la ASF que el contrato fue otorgado a Megacable + Televisa + Telefónica, pero no fue quien ofreció las mejores condiciones, y en consecuencia, CFE dejará de obtener $2,450 millones en 20 años. (Reforma, 16.2.2012)

Hasta la religión está metida: la ASF encontró falta de transparencia en los donativos que entrega CONACULTA, en particular $10 millones que dio a Sumando Amor, A.C., para obras de restauración en la Basílica de Guadalupe, donde encontró desviados $3.35 millones para asesorías jurídicas y administrativas, adecuaciones a oficinas y sacristía.

Sucede que el INAH (Antropología) tiene identificados 1’922,022 bienes y monumentos arqueológicos e históricos, que deberían registrarse en la dependencia correspondiente: el Registro Público de Monumentos y Zonas Artísticos (RPMZA). Pues INAH tuvo la gentileza de no registrar ninguno de esos bienes arqueológicos, lo que convierte al RPMZA en algo costoso e inútil, en este caso con la graciosa ayuda del INAH.

Al recién salido gobernador panista de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz, se le fue la mano adjudicando por la vía libre un contrato de $600,000 a la Facultad Libre de Derecho de Tlaxcala, A.C., cuyos propietarios son familiares del ex gobernador; esta escuela depende de la UAT (Universidad Autónoma de Tlaxcala), que está controlada por la familia del ex gobernador. De ese dinero no pudieron comprobarse $60,000. La nueva Dirección de Adquisiciones de Tlaxcala se lavó las manos diciendo que los anteriores no entregaron ninguna documentación referente a las adquisiciones hechas en el sexenio anterior.

Después de analizar la deuda pública de los estados, la ASF informa que en total han subido (de 2008 a 2010) los estados el 42% de su deuda, y que esta situación pone a los estados en condición de candidatos para ingresar a la Unión Europea, ya ve usted que en estos momentos se estila tener muchos pasivos en aquella parte del mundo. Los estados primero ingresarán a la UE son Campeche, Coahuila y Tamaulipas.

También detectó la ASF que en la Secretaría de Agricultura se han desviado $16.3 millones del programa de apoyo a organizaciones sociales.

Parece que la ASF está haciendo su trabajo, puesto que ha detectado muchas anomalías en el gasto público en todas partes. El problema con las auditorías es que son autopsias, es decir, nos informan de qué se murió el paciente, pero no lo reviven. Tomemos por ejemplo la Estela de Luz: ¿cómo podrían recuperarse los millones gastados de más, el tiempo excesivo y la baja calidad? ¿Volviendo a hacer la obra? En el caso de los maestros, ¿cómo le van a hacer los estados para devolver esos $10,000 millones? ¿Se los van a retener a los maestros de sus siguientes quincenas? O la deuda gigantesca de algunos estados: para empezar, ¿ya averiguaron dónde quedó el dinero?

La ASF no puede hacer otra cosa que analizar hechos pasados y señalar lo que encuentra mal. No es su responsabilidad supervisar de manera continua la ejecución del quehacer gubernamental. Quien está encargado de hacer eso es la Contraloría (con el nombre que le hayan puesto donde usted vive). No se necesitan muchos estudios para entender que obra civil bien hecha es aquella que tiene un buen proyecto y una buena ejecución, revisada periódicamente mediante las famosas estimaciones que entregan los ingenieros para informar lo que se hizo y solicitar más dinero. Ahí es donde puede y debe intervenir la Contraloría, y tomar medidas oportunamente.

O los pagos indebidos a personal del SNTE: ¿se necesita ser un genio para ligar que aunque salgan reprobados, cuando menos los maestros deberían asistir a su centro de trabajo? ¿No existe supervisión en los estados del dinero que pagan a personal del SNTE, como para que la ASF haya detectado $10,000 millones en pagos indebidos? ¿Dónde estaban las autoridades del Instituto de Educación cada estado? Y si las autoridades estaban dormidas o coludidas, para eso está la Contraloría, a menos que la Contraloría también esté dormida o coludida.

Le sugiero que haga una prueba. Tome usted un periódico nacional, cualquier día, y examine si hay o no reportajes de algún saqueo de nuestros recursos. La probabilidad de que aparezca al menos uno es algo así como el 99%, lo que nos dice que nuestro país está siendo saqueado todos los días. El saqueo puede ser enorme (los $500 ó $600 millones de más en la Estela de Luz), gigantesco (la deuda de Coahuila) o moderado (lo que indebidamente cobraron, individualmente, los profesores del SNTE). El problema para México es que lo que resentimos como país es la suma de esas cantidades, que inevitablemente es gigantesca; cada maestro cobró una pequeña cantidad quincenal, pero la suma de estas pequeñeces resultó ser $10,000 millones.

Las Contralorías están para eso, para vigilar de manera constante las acciones de gobierno y ver que se hagan como se debe. Las Contralorías están para ejercer una vigilancia preventiva, analizando los actos a medida que se van dando para poder hacer una corrección oportuna y evitar lamentaciones posteriores. Pero aparentemente nada más sirven para endosarle la pelota a la ASF, y que ésta nos diga de qué se murió el enfermo.

Porque no aplicamos ni siquiera el dicho muerto el niño, a tapar el pozo, ya que año tras año, vemos los mismos problemas. La cultura política en México no es corregir ni prevenir, sólo lamentar. En estas condiciones, la respuesta al título de este artículo es muy sencilla: las Contralorías sirven para dos cosas…

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