Tuvo que llegar el PRI a la presidencia para que se desatorara una de tantas reformas entrampadas, la educativa; cortesía del bloque priísta en las cámaras, en el sexenio anterior se discutió mucho y se dejaron un montón de asuntos sin decidir, entre ellos varias reformas importantes. Pero finalmente hay Reforma Educativa, y ya que el Congreso tuvo la amabilidad de ponerla a disposición del público en http://gaceta.diputados.gob.mx/PDF/62/2012/dic/20121221-II.pdf, eso me permitió leerla para conocerla y después opinar. Es un documento muy pequeño: apenas nueve páginas con tipografía grande y márgenes generosos, como para que cualquiera con curiosidad le pueda dedicar veinte minutos. En un ARTÍCULO ÚNICO, hace diversas modificaciones al artículo 3º constitucional, precisamente el dedicado a la educación. Este es un resumen del decreto:

  1. Empieza con una declaración general de que van por la calidad, idoneidad, garantías, mejora en la convivencia, respeto, etc.
  2. El ámbito de referencia de esta reforma es la educación preescolar, primaria, secundaria y normal.
  3. El ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o supervisión se llevará cabo mediante concursos de oposición. Todo ingreso y promoción que no se haga así será nulo.
  4. La ley reglamentaria dirá el cómo en relación a los concursos de oposición, y también legislará sobre la permanencia de los profesores.
  5. Las universidades autónomas seguirán siendo autónomas.
  6. Se crea un Sistema Nacional de Evaluación que será coordinado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) y será el encargado de diseñar las mediciones aplicables a “componentes, procesos o resultados del sistema”. Este Sistema dirá cómo llevarán a cabo las autoridades sus funciones de evaluación.
  7. Se crea un Sistema Nacional de Información y Gestión Educativa que entre otras obligaciones tendrá la de disponer de información actualizada sobre cuántos maestros hay, cuáles escuelas existen, alumnos inscritos, y otros datos que están perdidos en el limbo, como lo intenta demostrar la película De panzazo.
  8. El INEE tendrá a la Junta de Gobierno como “órgano de dirección”. Se plantea un método curioso para designar sus cinco miembros: el Ejecutivo envía ternas al Congreso, pero si a la segunda vez que postule ternas para un miembro el Congreso las rechaza, entonces el Ejecutivo designa al miembro. Es una manera de desatorar el asunto de los nombramientos cuando los congresistas no se ponen de acuerdo –lo que sucede frecuentemente en este país- pero da a fin de cuentas la prerrogativa al Ejecutivo.

 

Ahí termina el decreto. Ahora está pidiendo posada en los congresos estatales para obtener su aprobación y poder convertirse en un cambio efectivo a la Constitución.

Esta Reforma en mi opinión es una acción encaminada hacia dos asuntos que son el meollo de la problemática educativa en México:

  1. ¿Dónde está lealtad de los profesores? Porque de esta lealtad va a depender a quién le hacen caso, a quién ignoran, a quién apoyan, con quién se pelean y qué clase de trabajo desempeñan. El patrón es el único interesado en que las cosas se hagan bien, los sindicatos en México no se preocupan por la calidad del trabajo. En este caso el Estado (= el patrón nominal) tiene la responsabilidad de que los maestros se preparen, pero ha perdido autoridad frente a los maestros ya que los maestros le hacen caso al sindicato que es quien decide su futuro; a fin de cuentas, los profesores son personas que cumplen un trabajo y se guían en sus acciones por las mismas motivaciones que el resto de los humanos: cuidan su chamba y siguen las reglas del juego para progresar. No es del interés del sindicato el crecimiento profesional de los maestros, sino velar por sus derechos laborales y controlarlos; por lo tanto el Estado perdió el control de los profesores, tanto profesional como laboralmente y en estas circunstancias nunca va a poder cumplir con esa pomposa redacción del decreto que analizamos: “El Estado garantizará la calidad en la educación …” a menos que recupere el poder efectivo sobre los profesores.
  2. Disponer de  información confiable acerca de datos relacionados con los servicios educativos: maestros, escuelas, alumnos, etc.

El primer asunto viene a cuento porque la reglamentación que ha estado vigente desde hace muchos años otorga al sindicato el privilegio de decidir quién entra como profesor y quién se promueve. ¿Con qué criterios lo hace? Con  razones que guardo en mi real pecho, como diría Felipe II. En aquella época feliz en que amarraban a los perros con longaniza, a nuestras autoridades se les ocurrió que estaba bien crear un gran sindicato de educación para tener de así controlados a todos los profesores. El argumento es impecable, siempre y cuando se tenga controlado al sindicato, lo que sucedía en un pestañear del Presidente en 1970; sin embargo, aquel pacto de complicidad entre la presidencia y las grandes organizaciones gremiales que cumplieron con tanto gusto Fidel Velázquez, Rodríguez Alcaine y Carlos Jongitud ya se terminó. En los últimos veinte años el monstruo sindical educativo cobró vida, el gobierno dejó de tener control sobre él, y los maestros se inclinan ante aquel que tiene en sus manos su ingreso, sueldo, promoción y permanencia. Aunque el gobierno es el que paga a los profesores, el que manda a los profesores es el sindicato, y tenemos aquí una hermosa muestra del surrealismo mexicano, en donde alguien nominalmente muy poderoso (el gobierno) ha cedido el poder en educación y es el patrón nada más pagar los sueldos y cargar con la responsabilidad.

El segundo asunto es hasta de sentido común, ya que para resolver un problema el primer paso es conocerlo; es una vergüenza nacional que hasta ahora se decidan a ver cómo están las cosas en el detalle: si no se sabe ni siquiera cuántos maestros hay, dónde cobran, cuántas plazas están vacantes, cuántas están comisionadas, ¿cómo esperan meter orden en ese revoltijo?

La Reforma Educativa salió rasurada y tiene alcances limitados, pero es un buen comienzo. Se quedan en el tintero asuntos tan importantes como completar el proceso iniciado con Salinas: en su tiempo se delegó en los estados (entidades federativas) parte del trabajo porque ellos pagarían el sueldo de los profesores en vez de la Federación, lo que los convierte oficialmente en patrones. En ese caso, el concepto de un sindicato nacional deja de proceder, puesto que no hay un solo patrón sino 32 + 1 (estados + federación). Pero a los mexicanos nos gusta hacer las cosas a medias y le dieron el encargo a los estados de administrar la educación, pero no le dieron el poder sobre los maestros, porque se conservó el sindicato nacional. Si una entidad federativa quisiera hacer las cosas como deben ser, pesa sobre él la amenaza de que el Sindicato organice a los maestros de las entidades vecinas, o peor aún, que organice una Caravana Nacional de Profesores en Protesta por las Violaciones en XXX, y tendríamos la situación de un estado confinado a su superficie pero peleando con un Sindicato de fuerza nacional.

Hay muchísimas cosas todavía por hacer, pero lamentablemente la situación está tan mal que hay que empezar por recordarles a los maestros quién les paga, y por lo tanto quién es el patrón; ese es el primer paso para que los maestros sepan si tienen que obedecer al Estado o al sindicato. Quizá dentro de algunos años llegue el tiempo de discutir asuntos verdaderamente educativos (como la enseñanza de las matemáticas, creación es orquestas estudiantiles, ortografía y gramática), por el momento todavía tenemos que discutir asuntos que nada más son sindicales. Pero por algo había que empezar: contestar la pregunta que da nombre a este artículo.

[comment]