1-¿Qué es la Unión Europea?

Entre 1618 y 1945, los asuntos más importantes de Europa se trataron en los terrenos de Alemania; lamentablemente, por medio de la guerra. En 1618 se inició la Guerra de los 30 Años, que fue oficialmente un pleito entre católicos y protestantes, pero en el fondo fue la lucha del Sacro Imperio Romano Germánico (que incluía España, Austria, Checoslovaquia, la parte sur de Alemania) contra estados protestantes: Inglaterra, los reinos del norte de Alemania, Holanda, Suecia, Dinamarca, ayudados por Francia, país católico. El resultado fue el término de los sueños de la familia Habsburgo, la división clara de Alemania en una multitud de principados, y dos siglos de hegemonía francesa, que se terminaron en 1871 cuando Prusia derrotó a Francia, y creó el Imperio Alemán absorbiendo a los principados alemanes. A partir de ahí, Alemania creció económica y militarmente, el emperador Guillermo II no entendió las enseñanzas de Bismarck (Alemania podía derrotar individualmente a Francia, Inglaterra y Rusia, pero no las derrotaría si se unían) y se empeñó en un crecimiento agresivo que terminó con la 1ª Guerra Mundial y la destrucción de Alemania. A los alemanes y a Hitler se les olvidó la historia, en 1933 volvieron a emprender el crecimiento económico y armamentista, vino la 2ª Guerra Mundial, de nuevo la destrucción de Alemania.

No nada más Alemania sufrió con esas guerras: toda Europa, en mayor o menor medida, se vio devastada y diezmada en su población. El atraso económico y el trauma humano fueron incalculables, de la clase que sólo puede ser causada por guerras y que tarda al menos una generación en superarse. Pero los europeos aprendieron de esta lección amarga, y en la mayoría de ellos el recuerdo de la guerra ha fijado en sus voluntades la decisión de buscar solucionar sus problemas de otra manera.

Desde 1945 hasta 1990 Europa quedó dividida en dos zonas de influencia: la soviética y la occidental. Europa se convirtió en el arsenal de cabezas nucleares del mundo, como si EEUU y la URSS estuvieran convencidas de que la siguiente guerra se libraría otra vez en territorio europeo. Los europeos vivieron esos años bajo la tensión de que las dos grandes potencias fueran a perder su equilibrio y empezaran a atacarse, pero no en sus propios territorios, sino en Europa. La presencia dominante de las dos superpotencias hizo que los dos bloques europeos se apretaran contra sus respectivos amos, estuvieran sometidos a ellos, y no mencionaran ni por equivocación la posibilidad de armarse ellos mismos para entrar en esa competencia suicida.

Pero en 1990 la URSS se desbarata y las naciones juntadas a la fuerza bajo el mando de Moscú crearon países independientes, quedando solamente Rusia en posibilidades de competir militarmente con EEUU. Los resultados de la desaparición de la URSS en Europa fueron de dos clases, dependiendo de si el país estaba en el bloque soviético o en el occidental. Para Polonia, Bulgaria, Yugoslavia, Ucrania, etc., la nueva libertad fue una experiencia traumática porque se encontraron de repente fuera de la protección soviética, sujetos a sus propias fuerzas, con una economía devastada por el socialismo improductivo, y con una educación cívica que los hacía suspirar por la libertad pero no los había preparado para tenerla. Como consecuencia, todos esos países han los últimos 20 años en un lento proceso de maduración política y económica, y en algunos casos como la ex Yugoslavia, reinventaron el arte de la guerra, en esta ocasión por motivos raciales y religiosos y se partieron en mini estados.

Los países de Europa Occidental ya tenían experiencia en libertad, democracia y manejo de sus economías en el libre mercado. Poco a poco, después de 1945, tanto Francia como Alemania trabajaron intensamente, se desarrollaron mucho económicamente y se convirtieron en los líderes europeos. Alemania Occidental y Oriental se unieron, y hoy existe simplemente Alemania. En un segundo nivel están básicamente los países de Europa del Norte: Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, que también maduraron económica y políticamente. Y en el tercer nivel se encuentran España, Portugal, Italia, Grecia y lo que quedó de Yugoslavia, que mantuvo cierta independencia de la URSS.

Los europeos salieron de las guerras vacunados contra la solución militar a sus diferencias y empezaron a buscar una unión económica entre ellos desde 1951, una iniciativa de Francia, Alemania Occidental y Holanda para impulsar la industria del acero, que terminó por convertirse en 1993 en la Unión Europea, una especie de Estados Unidos de Europa, formada para crear un mercado económico con leyes estandarizadas, abolir fronteras internas y permitir el libre paso de bienes, servicios y capital. El razonamiento que los europeos hicieron entre 1945 y 1990 fue muy simple: no había manera de competir individualmente contra EEUU militar y económicamente, ni contra la URSS militarmente; habiendo perdido la guerra antes de que iniciara contra esas dos potencias, decidieron enfocarse en lo económico y razonaron a la inversa de lo que había hecho Bismarck: él temía la unión de los enemigos de Alemania, y ahora, movidos por Alemania y Francia, los países europeos se dieron cuenta que la solución a sus problemas económicos –si es que había alguna – era la unión.

La Unión Europea es actualmente un conglomerado de países que guardan cierta autonomía pero que han subordinado aspectos claves a favor de la unión. Es heterogénea y es compleja: para empezar, no es un país como EEUU, no hay un idioma oficial sino 23, hay diferencias grandes de tamaño y de desarrollo y bienestar económicos entre los países que la forman. La burocracia de la UE es única y enorme, con personas al frente que necesitan habilidades diplomáticas extraordinarias para manejar ese conglomerado de personas. Hay actualmente tres razas principales: anglosajones, mediterráneos, y eslavos. Son razas que vivieron en pleito durante miles de años y que ahora están tratando de crear el milagro de una convivencia pacífica.

Actualmente la UE tiene 27 países miembros más nueve miembros potenciales. La superficie es 4.3 millones de  km2 (poco más de la mitad de EEUU), tiene 500 millones de habitantes y es la primera economía del mundo, tomando en cuenta el PIB (producto interno bruto). No está mal para una zona del mundo que se encontraba destruida hace 65 años.

2-Problemas externos.

Aquí la UE tiene dos problemas militares (EEUU y Rusia) y tres problemas económicos (EEUU, China y Japón). Los militares se deben a que tanto EEUU como Rusia conservan potencial nuclear suficiente como para destruir tres veces el mundo entero, siempre empezando por Europa. Eso quiere decir que a los dos los tiene que tratar con pinzas, que está fuera de discusión una carrera armamentista, y que lo que le conviene es que esas dos potencias mantengan sus cabezas nucleares allá lejos, en Siberia o en Nebraska. Definitivamente la UE, empezando por los alemanes, tiene aversión a la solución militar de los conflictos. Por ejemplo, a pesar de las gentiles invitaciones de EEUU para que participen en las guerras que anda organizando por el mundo, ni a Irán ni a Afganistán han enviado más que ayuda simbólica. La única excepción es Inglaterra, que después del divorcio con EEUU en 1776 se convirtieron en una pareja civilizada, van a todas partes juntos, comparten intereses y se apoyan en lo que sea. El miembro dominante en esa pareja es por supuesto EEUU, y la prueba gráfica más interesante es esa fotografía histórica de Churchill, Stalin y Roosevelt en la conferencia de Yalta en 1945: Stalin y Roosevelt sonríen satisfechos; Churchill los mira con recelo y se cubre los genitales con el sombrero, señal inconsciente de defensa propia ya que lo habían dejado fuera de la jugada de la repartición.

EEUU tiene celos del crecimiento económico europeo y con gusto lo estropearía, pero no puede porque Rusia no tiene manera de competir económicamente y miraría con suspicacia una intromisión de EEUU demasiado fuerte en Europa. El poder económico de la UE está basado en el talento y la capacidad de trabajo de sus miembros. Por mencionar tres ejemplos: el mercado de autos de lujo está acaparado por los alemanes, las compañías finlandesas de celulares han dominado el mercado, los vinos franceses siguen siendo los mejores del mundo. Durante la Edad Media el mayor florecimiento de la cultura estuvo en los países islámicos, y aunque pudo haber sucedido que los grandes centros culturales emigraran a la India y a China, lo que sucedió es que se fueron a Europa y a partir del Renacimiento fue esta zona la que mayores contribuciones científicas y humanísticas realizó. El resultado es que la historia y la cultura occidentales fueron originadas en Europa y crearon las naciones que después dominarían al mundo; los descendientes de aquellos genios que crearon la imprenta, la Capilla Sixtina, la Relatividad y la Teoría de la Evolución Natural siguen produciendo gentes de valer, que es lo que ha levantado a Europa. Esto también era cierto en 1935, pero la diferencia con 2011 es que los europeos de hoy ya vieron en su propia carne que la guerra no les resuelve nada y ahora intentan la vía económica y pacífica.

Rusia también tiene celos de la economía europea, pero puede beneficiarse atrayendo capital y tecnología para aprovechar su mano de obra desempleada o subempleada, a cambio de gas natural. En las caricaturas, los europeos ven a Rusia como Gazprom, es decir proveedor de gas natural. Es un triste destino para un país tan enorme, con tantas riquezas naturales y con tanto talento entre sus gentes, pero eso es problema de los rusos y no de la UE, y será materia de otro artículo. A Rusia le conviene acercarse económicamente a Europa como una manera de marcar su raya frente a EEUU y dar a entender que Europa está más cerca de los rusos que de los norteamericanos.

En resumen, la UE tiene que hacer malabarismo político y económico con EEUU y con Rusia, tratando de aprovechar las ventajas de esos mercados y haciendo todo lo posible para que se lleven sus guerras lo más lejos posible, lo que salvo el caso de los Balkanes, siempre ha sido así.

 

3-Problemas internos

La razón principal de las dificultades por las que ha atravesado y atravesará la UE es la desigualdad entre sus miembros. Ahí se hizo cierto a nivel de naciones el aforismo de George Orwell en su Granja para animales: “aquí todos somos iguales, pero habemos unos más iguales que otros.” Los países de la UE se turnan la presidencia y otros puestos de importancia, pero eso no borra las enormes diferencias que existen, por ejemplo, entre Francia y Grecia: la primera es más grande, tiene más industria, más población, más comercio, una democracia más madura; la segunda fue admitida a la UE en medio de un acto de respeto a la cultura helénica, pero eso fue hace más de 2000 años. Hoy, Grecia es un país que en muchos parámetros importantes no está a la altura de los colegas del norte, y es un foco rojo en la eurozona.

Por poner una comparación, imagínese que México está junto a Europa en vez de junto a EEUU. Ya nos abrieron las puertas a la UE y fuimos aceptados; nos dieron un abrazo de bienvenida y nos leyeron la cartilla, básicamente diciéndonos que tenemos que trabajar, ser disciplinados, tener un gobierno democrático y mantener en orden nuestras finanzas. En otras palabras, no hay que gastar demasiado, hay que tener un régimen fiscal disciplinado, y los políticos no pueden robar ni endeudar a sus estados como lo hace Moreira. En el momento en que la UE nos apretara las tuercas, las huestes del SNTE, los defensores de lo que sea y todos los que se fueron a la cargada con Peña Nieto se unirían para protestar contra esa intromisión. En una forma parecida, Grecia es un país que ha vivido una historia política muy agitada durante todo el S. XX, tiene cerca a los Balkanes y a una infinidad de conflictos cercanos, fue codiciada por la URSS y está rodeada de países aún más emproblemados que ella. No ha aplicado las medidas económicas que sugirieron los hermanos grandes (Francia y Alemania), y en este momento tiene grandes problemas.

Hay una medida que los países utilizan para controlar la inflación y sus finanzas: la paridad de su moneda. Cuando nuestro peso está fuerte, hay cierto bienestar económico interno, pero un peso fuerte encarece las exportaciones. Por el contrario un peso débil crea malestar interno (por ejemplo porque los dólares nos cuestan más) pero favorece las exportaciones, que a la vuelta de un tiempo, se espera, alentarán la economía.

Sin embargo, los países de la Eurozona (los que tienen una moneda común, el euro) no tienen esa opción, y el euro se diseñó y se maneja siguiendo los parámetros de las economías más fuertes de Europa: Francia, Alemania, Austria, Finlandia. Cuando Grecia entra en crisis no tiene el recurso de devaluar su moneda, su crisis se agrava y los socios europeos se enfrentan a la disyuntiva de aportar recursos para rescatarla o dejarla a su propia suerte y eventualmente aceptar su separación.

4-Futuro posible

Los europeos tienen muy claro que son la economía número uno gracias a que se unieron; separados, cada quien regresaría a sus miserias y a sus limitaciones. Por esta razón Alemania y Francia quieren rescatar a Grecia, pero el pueblo griego no quiere pagar los costos de austeridad que se necesitan para enderezar su economía y estar a la altura de los demás socios. Por ejemplo, la noticia de que Grecia publicará la identidad de 15,000 contribuyentes que defraudaron más de 37,000 millones de euros en impuestos podría parecer México hablando de Coahuila; ha habido huelgas generales, el primer ministro Papandreu cae y sube Papadimos, y hoy 1 de diciembre el país estrena la enésima huelga porque no quiere pagar el costo que la UE le exige.

Hay otra razón para que la UE apoye a Grecia: no le convienen países emproblemados en las cercanías. Estos países son una fuente eterna de dificultados para los vecinos más poderosos. Un ejemplo triste es México y los braceros que exporta y que ahora están deportando desde EEUU. Otro caso son los trabajadores de Uzbekistán y Tajikistán, que viajan a Rusia para conseguir los peores trabajos (aunque la economía rusa no es ningún modelo), porque la situación en sus países es terrible. Un país pobre es un fermento de problemas sociales y criminales, y es automáticamente un exportador de mano de obra que en el norte de Europa no quieren recibir indiscriminadamente.

Yo creo que el problema es voluntad de ayuda por parte de los grandes, y voluntad de ayudarse por parte de Grecia. Paradójicamente, hay más voluntad en Alemania y en Francia que en Grecia, el primer interesado. La salida de Grecia de la UE o de la Eurozona sentaría un precedente de inmadurez en la UE que sería aprovechado por los países más poderosos en su beneficio.

5-Consecuencias globales

El mundo es una “aldea global” no únicamente en comunicaciones, sino en toda la economía. El debilitamiento del euro querrá decir menos exportaciones a Europa, con lo que sufrirán EEUU y China, y si esos dos países entran en franca crisis, sería una catástrofe para todos. Hemos llegado al punto en que a las grandes economías ya no les conviene la destrucción de una gran economía, porque se verían arrastradas.

Sin embargo, estas consideraciones son teóricas y aplicables nada más a los bancos centrales de los países o de la UE. Al momento que entran en juego los bancos privados, nuevas reglas de juego, que no tienen que ver con intereses nacionales, entran en vigor, como lo muestra por ejemplo la crisis de 2008. Esta crisis económica, como casi todas, tiene un gran componente que es la voracidad de los actores individuales (bancos privados e inversionistas) que exclusivamente buscan su propio bienestar.

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