China 07: Mao y la guerra de Corea

Este es el primero de dos artículos sobre Mao Zedong, el creador de la China moderna. Su vida fue larga y el papel que jugó es muy importante y variado; por esta razón preferí dividir la atención dedicada a él en dos partes. En este primero hablaré de su desempeño en el plano internacional tomando como muestra la crisis de Corea, y el siguiente tratará su papel como líder interno de China.

1-Diplomacia triangular.

Finalmente, después de 25 años de guerra civil, hubo un ganador en China: los comunistas, que habían sido ayudados con armas, entrenamiento y enseñanza táctica por la Unión Soviética proclamaron la República Popular China el 1º de octubre de 1949, bajo Mao como jefe supremo y algunos allegados íntimos como Zhou En-lai y Lin Biao; los nacionalistas de Chiang Kai-chek fueron arrojados del continente, se refugiaron en Taiwan y ahí siguen todavía: dos Chinas separadas, cada una de ellas proclamándose la China legítima. El primer viaje al extranjero de Mao tenía que ser a Moscú, y lo hizo en diciembre de 1949; él y Stalin, dos viejos zorros luchando por el liderazgo mundial comunista se encontraron y tuvieron por fin ocasión de medirse directamente. Stalin había sido hasta ese momento el único líder comunista, había extendido sus dominios a Europa Oriental; Mao había aceptado la ayuda militar de Stalin, haciendo las cosas a su modo y recurriendo a los campesinos como su base de sustentación en vez del proletariado que ordenaba la ortodoxia soviética. Además, China es mucho más grande y populosa que cualquier país de Europa, y Mao no tenía intenciones de sujetarse al yugo soviético. Tal para cual, se encontraron y se midieron.

En EEUU se desgarraban las vestiduras y buscaban afanosamente a quién echarle la culpa por “haber perdido a China”, pero terminaron por declarar que fueron circunstancias fuera de su control y se dispusieron a lidiar con Mao. En China pensaban que tarde o temprano los norteamericanos tratarían de revertir el cambio socialista, y automáticamente necesitaban acercarse a Rusia para obtener protección, otra razón para viajar allá.

Mao llegó a la URSS declarando que China necesitaba unos cinco años de paz, que el país estaba cansado de tanta guerra y necesitaban enfocarse en la reconstrucción. No tenía deseos de meterse en aventuras militares, no creía que EEUU intervendría en su país en un futuro próximo y quería dedicar sus actos a fortalecer China. Stalin quería que China siguiera siendo comunista, pero no demasiado fuerte: era claro que un país del tamaño de China podría convertirse en gigante, y probablemente en esos años Stalin ya se había dado cuenta que podía tener en Rusia a un país muy próspero o muy controlado, pero no ambos, pero no estaba seguro si en China podría darse el milagro de tener ambas cualidades. Por lo tanto, había que ayudar al vecino, pero lo mínimo para que siguiera siendo comunista sin a salirse del redil.

De esta manera Stalin y Mao iniciaron una lucha de bravatas y amenazas, fintas y acercamientos, que duró hasta la muerte de Stalin en marzo de 1953. No caben dos gallos en el mismo corral, y ambos líderes eran personalidades muy fuertes y dominantes; nunca fueron aliados ya que ambos necesitaban subordinados, no aliados. Para empezar, tenían una historia de manzanas de la discordia: Rusia había querido apoderarse desde el siglo XIX de partes de China y de Mongolia y se había quedado ocupando Manchuria y unos puertos en el Mar de China (el antiguo Port Arthur) y controlando el FFCC de Manchuria al terminar la 2ª Guerra Mundial (2GM); China quería que se los devolvieran a la brevedad y no se responsabilizaba de esos acuerdos, que habían sido hechos en Yalta en 1945 cuando los Aliados victoriosos vieron cómo se repartirían el mundo, sin incluir a China en la repartición. Stalin hizo una gran manifestación de hermandad y amor socialistas cuando recibió a Mao, pero sin intenciones de sacrificar lo que había ganado; ambos hicieron declaraciones vagas de paz y amistad y el primer atorón llegó cuando Mao planteó que quería una alianza militar; Stalin –cínico entre cínicos- contestó que no era necesario, puesto que ya la URSS tenía un tratado así con China, cuando estaba gobernada por Chiang Kai-chek (¡); para suavizar la ofensa, Stalin declaró que no quería darles pretexto a EEUU e Inglaterra para que metieran las narices en asuntos asiáticos.

Finalmente, convencidos de que tarde o temprano habría un enfrentamiento entre ambos países, el 14.2.1950 firmaron un Tratado de Amistad y Alianza y Ayuda Mutua: Mao consiguió el respaldo militar soviético y Stalin conservó por un tiempo sus posesiones en China.

Los norteamericanos, una vez resignados a la pérdida, habían consultado su bola de cristal y llegado al convencimiento de que el problema mayor era que Stalin llegara a controlar China, porque de esa manera tendrían frente así, como enemigo, al mayor bloque de países del mundo. Les convenía entonces una versión separada del comunismo en China, un país que fuera realmente independiente de la URSS. En resumen, los dos eran enemigos ideológicos y había que mantenerlos separados. Por esta razón empezaron unas relaciones de “mutuo respeto e interés” entre EEUU y China, con la consigna de que cuando les conviniera, podrían unirse para hacer frente a las ambiciones de Stalin.

Así empezó lo que Henry Kissinger llama diplomacia triangular: las relaciones entre los tres países más grandes del mundo, incluyendo los dos con mayor potencial militar, en donde China y la URSS eran aliados ideológicos pero desconfiaban uno del otro, y EEUU era enemigo oficialmente pero podría balancear una situación para impedir que China y la URSS se convirtieran en un solo bloque.

2-Corea, manzana de la discordia.

Como parte de los felices acuerdos al terminar la 2GM, Corea no había mejorado mucho después de que estuvo bajo el yugo japonés desde 1910: los rusos habían avanzado desde el norte y los norteamericanos desde el sur, ambos para expulsar a los japoneses, y cuando cesaron las hostilidades cada uno tenía la mitad del país, ¿qué hacer? Pregunta retórica, uno quería imponer el comunismo y el otro quería imponer esa panacea de la humanidad que es la democracia; no se pusieron de acuerdo y decidieron que habría dos Coreas, la del Norte y la del Sur, partidas por el famoso Paralelo 38º, que era aproximadamente la línea de avance de norteamericanos y soviéticos.

El arreglo dejó insatisfecho a todo mundo, principalmente a los coreanos. Habían sufrido vejaciones de chinos y japoneses por mucho tiempo, y ahora entraba un nuevo amo, los Estados Unidos; los coreanos querían una Corea unificada sin intromisiones extranjeras (eso lo declaraban tanto en el sur como en el norte) pero sabiendo que era imposible, que de ninguna manera quitarían su pie de ese suelo los nuevos amos. Corea del Norte desarrolló un régimen socialista a la imagen y semejanza de la URSS, y en el Sur aprovecharon la ayuda norteamericana para reconstruir el país; el norte mantuvo una visión militarista, el sur no dedicó mucha atención al ejército.

El más belicoso de todos los insatisfechos era Kim Il-sung, líder en el Norte. Quería la unificación de Corea, bajo su mando, y calculó que posiblemente los EEUU aceptarían que Mao se quedara con Taiwan o que Corea del Norte se quedara con toda Corea, pero pensó improbable que EEUU aceptara las dos cosas, y decidió adelantarse a las intenciones (posibles) de Mao, visitando a Stalin a principios de 1950. Su proyecto era invadir Corea del Sur y obtener el respaldo moral de Rusia y China, para hacer frente a posibles represalias de EEUU.

En teoría, como el famoso chiste, el proyecto sería del agrado de Stalin y Mao, un avance del comunismo mundial. En la práctica era un problema para los dos líderes, por consideraciones estratégicas y tácticas:

  1. ¿Cuál de los dos (China y URSS) dominaría a la Corea unificada? Por razones étnicas, geográficas e históricas le tocaba a China, pero a la hora de sacrificar el poder, Stalin no estaba de acuerdo.
  2. ¿Quién apoyaría abiertamente a Corea del Norte frente al mundo?
  3. ¿Quién apoyaría militarmente? El candidato natural era la URSS, mucho más fuerte en ese momento, pero sería un trago amargo apoyar a Kim para engordarle el caldo a Mao.
  4. ¿Cómo reaccionarían si EEUU entraba militarmente a defender a Corea del Sur?

A pesar de los peros, finalmente Stalin da luz verde al proyecto de “reunificación” (así lo llama Kim Il-sung en sus Obras Escogidas, publicadas en español en 1971), calculando que EEUU no intervendría, ya que existía un tratado entre chinos y rusos (con dedicatoria a EEUU) y porque EEUU había trazado un “perímetro de seguridad asiático” en el Océano Pacífico, que cubría las islas que lo rodean al sureste (como Japón) pero no incluía a Corea. La intención de Stalin era aprovechar la belicosidad de Kim para generar un conflicto que mantuviera ocupados a China y a EEUU, ya que en caso de guerra China necesitaría suministros, proveídos a un precio conveniente por la URSS. De esta manera, le dijo a Kim que organizara su guerra pero que le pidiera el visto bueno y la opinión a Mao, quien era más conocedor de la situación coreana, diciéndole que él no podía apoyar abiertamente a Kim. Obligaba de esta manera a Corea del Norte a buscar el apoyo chino, y ponía a Mao en el predicamento de apoyarlo (con todas sus consecuencias) o de cargar con el estigma de bloquear a un camarada comunista. Si todo salía bien, la presión sobre China aumentaría, y por lo tanto su dependencia de la URSS. Si China no quería intervenir, Corea se desilusionaría de Mao y caería en el bloque soviético, situación ganar-ganar para Stalin.

En mayo de 1950 Kim viaja para ver a Mao y obtener su bendición. Le informa que ya tiene la aprobación de Stalin para invadir el sur, que Stalin había retirado sus “asesores” de Corea del norte, y que quería el apoyo de Mao ante una posible intervención de EEUU; solamente en este caso, puesto que para pelear con Corea del Sur le bastaban sus tropas. Mao cablea a Stalin para conocer su opinión directa, y recibe la respuesta de que la reunificación de Corea está bien, pero que es una decisión para ser tomada entre China y Corea, y que si no están seguros, lo mejor será cancelar el asunto, lo que equivalía a dejar la decisión y la carga de un posible veto en Mao. Finalmente, sin mucho entusiasmo le dan la aprobación china a Kim, quien regresa feliz a casa e invade Corea del Sur el 25.6.1950.

3-La Guerra de Corea

El cálculo de que Corea del Norte era superior a la del sur era correcto, y en pocas semanas después de atravesar el paralelo 38º los comunistas tienen dominada casi completa a Corea del Sur, salvo una superficie pequeña en la costa sureste. Pero fue el único cálculo correcto, puesto que en la ONU inmediatamente se oponen varios países, y en EEUU la opinión norteamericana empieza a presionar fuertemente a las autoridades para tomar medidas; parte de las dificultades asociadas al “mundo libre” son la libertad de prensa y de opinión, que a la vuelta de poco tiempo pueden convertirse en votos desfavorables, y de esta manera los líderes de los países occidentales son bastante menos libres que los de los países comunistas, en donde la prensa está muy controlada, la oposición se equipara con traición y las elecciones son una farsa. El presidente Truman debatió con sus asesores y con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU se lanzó a la defensa militar de Corea del Sur, junto con su aliada eterna, Inglaterra.

Hay aquí una historia interesante relacionada con el Consejo de Seguridad de la ONU, integrado por cinco países (EEUU, Inglaterra, Francia, Rusia y China), donde cada uno de ellos tiene poder de veto. Resulta que la URSS se había ausentado de este Consejo en protesta porque el asiento de China estaba ocupado por Taiwan y no por la República Popular China, es decir en gesto de solidaridad hacia Mao. Ya habían pasado unos meses desde que la URSS estaba boicoteando al Consejo cuando estalló la guerra, pero al momento de analizar la situación y decidir si la ONU sancionaba o no respuesta armada contra Corea del Norte, la URSS pudo haber regresado a ocupar su asiento y vetar el proyecto. Pero no lo hizo, porque Stalin no quería tanto ayudar a Corea del Norte (que hubiera ganado la guerra, solas ella y Corea del Sur) como embarcar a Corea del Norte y a China y a EUU en una guerra en donde después él podría sacar ventaja. Así se manejan las lealtades internacionales, y este incidente nos prueba que Marx y Engels, teóricos del comunismo, sabían bastante menos cómo conducir la diplomacia que Stalin.

La reacción norteamericana fue agresiva: envió la 7ª Flota a cuidar el estrecho de Taiwan, y al Gral. Mac Arthur, el más belicoso de sus militares, a defender Corea del Sur; de esta manera neutralizaba cualquier posible intento de Mao de arrojarse sobre Taiwan, y amenazaba a Corea del Norte. Oficialmente era para mantener el statu-quo antes del 25 de junio (el paralelo 38º separando las dos Coreas, coexistiendo dos Chinas), pero Mao no lo interpretó así, llamando a EEUU hipócrita, oportunista y violador de sus promesas de no intervención. Por otro lado, la guerra resucitó en EEUU el proyecto olvidado de unificar a Corea bajo un régimen “democrático”, i.e., favorable al bloque occidental; oficialmente era exactamente lo mismo que perseguían los del norte, unificar a Corea pero bajo un régimen comunista. Mi opinión es que los dos tenían razón, porque la división de Corea fue un invento de EEUU y URSS ya que fue imposible que se pusieran de acuerdo, luego que expulsaron a los japoneses. (Algo semejante pasa en Irán e Irak, la antigua Persia, división inventada por los occidentales.)

Sucedió lo que se esperaba: las cosas se congelaron alrededor de Taiwan, el ejército norteamericano fue venciendo a los del norte y obligándolos a retirarse, rebasando el paralelo 38º (en dirección sur-norte, septiembre de 1950) y llegando casi a la frontera con China (octubre de 1950). El porvenir era una Corea unificada bajo la protección occidental, y el general MacArthur pensaba que había que aprovechar la ocasión y atacar a China, si es necesario con arsenal nuclear.

4-Dos enfoques para mantener la paz.

En una conferencia de paz, cualquier diplomático que se respete tiene que empezar por desechar cualquier motivación humanista; así lo comprueba la historia, la paz se consigue cuando se ha conquistado al enemigo o cuando así les conviene a los beligerantes. Después de la 2GM, cuando quedaron dos superpotencias, se convencieron una a la otra de que no les convenía la guerra, por las pérdidas desastrosas que habría en una confrontación nuclear; esa paz fue una paz armada, en donde cada parte acumuló un arsenal suficiente para acabar varias veces con la vida en la Tierra.

China no disponía de estos saludables argumentos, porque no tenía un ejército comparable al ruso ni al norteamericano y no poseía armas nucleares; acababa de salir de 25 años de guerra civil y estaba devastada. Analizó Mao que el enfoque ruso-norteamericano a la paz era pasivo, ya que un país esperaba a ser atacado por el enemigo, sólo después vendrían las represalias; no le gustaba mucho esa actitud, prefería algo más activo. Se dio cuenta también que en este enfoque tradicional, lanzar un ataque va encaminado como último fin a conseguir la victoria, pero Mao se dio cuenta que un ataque podría servir para otros propósitos:

  • Impresionar al enemigo
  • Alterar el cálculo de riesgos del enemigo
  • Forzar al enemigo a sopesar su capacidad de pérdidas, y compararlas con la capacidad del otro.
  • Balancear la presencia rusa en Corea
  • Bloquear el acceso norteamericano a Asia continental

De estas ideas, la más importante es la tercera. Mao pensó: ¿cuántas pérdidas humanas puede aceptar EEUU? ¿Cómo reaccionará la opinión pública norteamericana si mueren 100,000 ó 500,000 soldados en Corea? Mao razonó que la historia de China y la de EEUU habían sido radicalmente diferentes, que EEUU era un país que había avanzado a un grado de desarrollo y de bienestar para el pueblo muy altos, al contrario de China que tenía milenios de vivir oprimida; por lo tanto, los norteamericanos apreciaban más su vida y su confort que los chinos, quienes prácticamente no tenían confort y para quienes la esperanza de vida era menor de 30 años. Por lo tanto, China podía asumir un número de pérdidas, en todos los órdenes, que sería intolerable para los norteamericanos. China en 1950 era un país que había sufrido tanto que no tenía otra cosa que perder que las vidas de sus ciudadanos, era como un hombre en la miseria y desesperado, que está dispuesto a morir por conseguir algún beneficio para sus seres queridos; en un pleito a mano limpia entre un rico y un menesteroso, el rico tiene mucho más que perder. Mao calculó que podía lanzarse a la guerra para conseguir la paz en la región, no para hacerse de toda Corea; su cálculo se basó en que EEUU no podría seguirle el paso a China en cuanto a aceptar pérdidas humanas.

Todo este razonamiento sobre la postura que debería adoptar China frente al conflicto coreano parte del análisis de que las fuerzas de la ONU (EEUU + Inglaterra) aplastarían a Corea del Norte, de otra manera es un ejercicio de pizarrón. A pesar de los éxitos iniciales del Norte, en cuanto entró EEUU en la guerra la balanza se movió y Mao se dio cuenta de lo que pasaría: Corea del Norte sería vencida, los norteamericanos llegarían hasta la frontera con China y había el riesgo de que quisieran seguir adelante. Basado en este resultado probable de la guerra era necesario intervenir, y se preparó moviendo tropas que estaban estacionadas con la costa sur para llevarlas a la frontera con Corea. De una manera especial organizó a los coreanos étnicos que vivían en China, con la intención de mandarlos por delante para que lucharan por su propia patria.

Mao encontró mucha resistencia entre los miembros del Politburó, que estaban hartos de guerra y querían dedicarse a la reconstrucción. Pero lo apoyó Zhou En-lai, a quien envió a Rusia en Octubre para pedir apoyo concreto a Stalin, quien le dio largas, no quiso comprometerse directamente aunque declaró que juntos, Rusia y China eran superiores a EEUU e Inglaterra, y que los occidentales no se arriesgarían a una guerra; pero si había que tener una guerra, que así fuera, mejor en 1950 y no en unos años más, cuando Japón se hubiera rearmado y podría apoyar a EEUU.  Stalin, calculador extremo, por un lado evitaba comprometerse pero por otro lado animaba a China a que le entrara al conflicto. Mao dudaba porque no era asunto fácil entrar en guerra contra las fuerzas de la ONU (es decir, contra EEUU vestido de pacifista), y Stalin le mandó decir que si dudaba, entonces que no le entrara al conflicto y que le hiciera lugar a un gobierno en el exilio de Corea del norte, poniendo en las manos de Mao la decisión final: entrar a la guerra significaba mayor dependencia de la URSS, Stalin ganaba; rehusar la guerra significaba descrédito de China, Stalin ganaba.

Mientras Mao lo pensaba, la escena diplomática se preparó con declaraciones de Zhou En-lai donde decía que en caso de cruzar el paralelo 38º, China lo consideraría un acto de agresión y tendría que responder. Finalmente se tomó la decisión y las tropas chinas entraron en Corea el 25 de octubre, cuando los norteamericanos estaban cerca de la frontera china. Lo hicieron de la manera más encubierta posible, por ejemplo haciendo que marcharan las tropas de noche y en el día se ocultaran, distribuyéndose por el territorio muy montañoso del norte de Corea. Cuando los norteamericanos se dieron cuenta, la situación había cambiado drásticamente y juntos, chinos y coreanos combatieron a los de la ONU, aplicando las tácticas de guerrilla que tanto le sirvieron a Mao en su propia lucha, favorecidas por el terreno montañoso. Los de la ONU retrocedieron, llegaron hasta el paralelo 38º de vuelta y ahí se estacionaron durante dos años, mientras se ponían de acuerdo en las condiciones de paz, que finalmente fue una vuelta a las condiciones anteriores al 25 de junio de 1950 cuando empezó la guerra, excepto por una Corea devastada y unos cuantos cientos de miles que murieron gracias al ajedrez mundial que jugaron Kim Il-sung, Stalin, Mao y Truman.

5-El liderazgo de Mao ante las otras naciones.

El conflicto de Corea presentó una prueba muy difícil para Mao; recién había terminado la lucha revolucionaria y ya tenía que lidiar con esos problemas en su puerta. La menor de sus preocupaciones era Corea, le preocupaban su aliado oficial y su enemigo ideológico. En esta diplomacia triangular, Mao aprovechó los odios y los temores de uno y de otro lado, para maniobrar por un camino muy riesgoso (guerra contra EEUU) sin generar una guerra nuclear.

China no tenía manera de competir en bombas con EEUU, pero sí en hombres (calculaba que podía levantar un ejército de 4 millones, contra 500,000 de EEUU) y el resultado es incierto si hubiese habido un conflicto más extenso pero no nuclear. Mao estaba amenazado por las bombas atómicas y no podía responder a ese nivel, pero su reacción fue brutal: declaró que estaría dispuesto a aceptar la pérdida de algunos millones de chinos, mientras se le terminaban las bombas a EEUU; luego vendría la venganza de China al a luchar a mano limpia la capacidad de sufrimiento de China contra la capacidad norteamericana. Puede ser cierto o no que Mao estuviera convencido de que China sobreviviría a un bombardeo nuclear, pero así lo declaró.

Mao pensaba que los países capitalistas más avanzados están corrompidos por el poder y las comodidades, que se han vuelto tan apegados al automóvil, la televisión y los lujos que se convirtieron en sus dependientes. Se dio cuenta que el liderazgo en un país democrático es forzosamente más débil que en un país totalitario, donde el jefe puede hacer prácticamente lo que se le da la gana; en los países democráticos la opinión pública protestaría inmediatamente contra una guerra en donde los norteamericanos no tenían gran cosa que ganar, algo diferente a defender esa noción abstracta de un “cinturón de seguridad” en el Pacífico.

Y así, de una manera brutal, como Stalin empujó a Rusia a pelear contra Hitler aunque las pérdidas humanas rusas llegaron a los 20 millones, así Mao estuvo dispuesto a correr el riesgo de una represalia nuclear de EEUU, porque el efecto dominó del terror público no puede existir en un país en donde todo está controlado; aunque despareciera Shangai, el resto de China sobreviviría y lucharía.

Y funcionó la actitud. La guerra entre los chinos y los norteamericanos se mantuvo a nivel convencional, los chinos demostraron de qué estaban hechos, rechazaron a los norteamericanos y EEUU no quiso escalar el pleito, ya sea por las bravatas de Mao o porque tuvieran miedo de que la URSS aprovechara el momento para devastar nuclearmente a Japón, por ejemplo, que era la cabeza de puente norteamericana en Asia.

Nota Final.

Mi intención al escribir este trabajo es narrar los hechos diplomáticos entre los participantes de ese conflicto: sus amenazas, sus declaraciones, sus posibles reacciones, los cálculos que realizaron. No es una defensa de ninguno de los lados que participaron. La intención de fondo fue presentar la personalidad de Mao ante un conflicto internacional importante, estudiar la forma que actuó, sus motivaciones y lo que consiguió. Deliberadamente omití casi todos los detalles de la guerra en Corea, porque la intención es concentrarse en las acciones de Mao en la arena internacional.

Estudié de una manera especial el libro On China, de Henry Kissinger, The Penguin Press, New York, 2011 para preparar este artículo.


Comments

China 07: Mao y la guerra de Corea

  1. Excelente trabajo, buen enfoque de la ideologia de mao, de la pugna de poder comunista en eurasia, de los metodos de calculo de Stalin y de las medidas norteamericanas ante una presion comunista abocada a señalar que el capitalismo y los gobiernos democraticos si bien abren el pensmaiento, debilitan el apego idelogico a un modelo y a un lider en especifico.

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