Warum ausgerechnet Deutsch (por qué precisamente Deutsch)

 

 

Könnten Sie mir mal erlklären, wieso sich die Deutschen “Deutsche” nennen? ¿Podría usted aclararme, cómo es que los alemanes se llaman a sí mismos “Deutsche”?
Das ist aber eine merkürdige Frage! Ich frage Sie doch auch nicht, warum die Amerikaner sich Amerikaner und die Chinesen sich Chinesen nennen. Esta es una pregunta curiosa. Yo no le pregunto a usted por qué los americanos se llaman a sí mismos americanos, ni los chinos, chinos.
Ja, aber bei euch Deutschen ist das doch wieder anders! Bei den einen heisst ihr “Germans”, bei den anderen “allemands”, bein wieder anderen “tedeschi”, und nur ihr selbst nennt euch “Deutsche”.
Stört euch das denn nicht?
Sí, pero con los alemanes sucede algo completamente diferente. En algunos lugares se les llama a ustedes Germans, en otros Allemands, en otros Niemietski, y únicamente ustedes se llaman a sí mismos Deutsche.
¿No les molesta a ustedes esto?
Was soll denn daran störend sein? ¿Por qué debería de molestarnos?
Das ist doch so, als ob ich mich Kart nennen würde, während die anderen mich mal John, mal Francois, mal Miguel rufen würden!
Kein Wunder, dass die Deutschen an einer Identitätskrise leiden!
Pues debería de molestar; es como si yo me llamara Karl, mientras que la demás gente me conociera como John, o Francois, o Miguel.
No es ninguna sorpresa que esto conduzca a los alemanes directamente a una crisis de identidad.
Die Schuld and dieser Verwirrung tragen die anderen. Die haben es sich nie schwer gemacht:
Die Römer hatten alle zwischen Rhein, Elbe und Donau angesiedelten Völker nach dem Stamm benannt, auf den sie als erstes gestoßen waren, und diese Leute nannten sich zufällig Germanen.
Französen und andere Südeuropäer waren genauso faul: Sie haben einfach den Namen der im Südwesten lebenden Völkerschaften, das heißt den der benachbarten “Allemannen”, zum Namen für alle Deutschen verallgemeinert, und die Slawen nannten uns “Niemey”, das heißt “die Stummen”, nur weil wir ihre Sprache nicht beherrschten.
La culpa de esta confusión se encuentra en otro lado, en algo que nunca debió haberse hecho. Los Romanos habían conquistado todo el territorio entre el Rhin, Elba y Danubio, y llamaron a todos los pueblos que se hallaban allí con el nombre del primero que habían encontrado, que fueron los germanos.
Los franceses y otros habitantes del Sur de Europa fueron igualmente flojos: simplemente llamaron a todos los alemanes con el nombre con el que se les conocía en el Sureste de Europa (allemands), y los eslavos nos llamaron Niemey, que quiere decir “mudos”, simplemente porque no dominábamos su lengua.
Aber nach welchem Stamm haben sich denn die Deutschen selbst “deutsch” genannt? ¿Pero a partir de cuál tribu fue que los alemanes se llamaron a sí mismos Deutsche?
Die Bezeichnung “deutsch” ist anders zustande gekommen:
Sie stammt von einem alten germanischen Wort, das “zum Volk gehörend” bedeutete.
Und da es ja wohl kaum etwas gibt, was mehr zum Volk gehört als seine Sprache, ist es einleuchtend, dass aus diesem Wort nach und nach der Name dieser Sprache und schließlich der des ganzen Volkes wurde.
El significado de “deutsch” viene de otro lado: surge de una palabra en antiguo germánico, que significa “lo que pertenece al pueblo.”
Y precisamente es difícil que haya algo más notable que pertenezca a un pueblo, que su propio idioma. Es ilustrativo que a partir de esta palabra, más y más fue denominado nuestro idioma y finalmente, todo el pueblo alemán.
Soll ich das so verstehen, dass meine Muttersprache eine Sprache ohne Volk ist, eine Art Esperanto gewissermaßen? ¿Debería yo entender entonces, que mi lengua maternal es un idioma sin pueblo, algo así como una especie de Esperanto?
Wie kommen Sie denn darauf? Das ist doch völlig aus der Luft gegriffen. ¿De dónde saca usted eso? ¡Esas no son más que tonterías!
Na, wenn ich Ihren gelehrten Ausführungen folge und davon ausgehe, dass bei Ihren sogenannten “Altgermanen” “deutsch” “zum Volk gehörend” bedeutete, dann müsste doch meine Sprache entweder auch “deutsch” heißen oder aber nicht beanspruchen dürfen, die Sprache eines Volkes zu sein, nicht wahr? No, puesto que si yo sigo sus instrucciones de ahí concluyo, que entre los antiguos alemanes, los así llamados “Altgermanen”,  la palabra “deutsch” significa precisamente “perteneciente al pueblo”. Por lo tanto sucede que mi propio lenguaje, el español, o bien debería llamarse “deutsch”, o bien no podría adjudicarse el honor de ser el idioma de algún pueblo, ¿no es así?
Wissen Sie, so gut kenne ich das Alt-Germanisch nun auch wieder nicht! Bueno, usted sabe, yo no conozco suficientemente bien el antiguo germánico.
Englisch, Russisch, Japanisch, Spanisch, wären ebenfalls lauter deutsche Sprachen! Oder wollen Sie etwa die Existenz dieser Völker in Frage stellen? El Inglés, Ruso, Japonés, Español, deberían ser llamados claramente “deutsch”. ¿O pretende usted poner en duda la existencia de esos pueblos?
Letzteres würde ich mir nie gestatten. Esa idea sería lo último que se me ocurriría.
Ein Paradox, wie üblich:
fast jede Sprache der Welt hat für das Deutsche einen anderen Namen erfunden, und im Deutschen gäbe es für alle diese Sprachen nur eine Bezeichnung: Deutsch!
Una paradoja, como sucede frecuentemente: casi cualquier lenguaje en el mundo tiene para los alemanes una palabra diferente a Deutsch , y en cambio en el idioma alemán existe solamente una palabra para identificar el significado de todas esas palabras: ¡Deutsch!

Esta es la traducción de la lección 55 del método avanzado para alemán publicado por la casa francesa Assimil. Su sitio es www.assimil.com.

Assimil tiene métodos para aprender más de cincuenta idiomas, entre ellos los que recomienda Nabokov para dejar de ser monolingüe: inglés, francés, ruso, alemán, italiano, español. Tienen también griego antiguo, latín y esperanto, por si usted tiene un estilo de vida diferente, como insisten los comerciales modernos.

Todos los métodos constan de un libro con 70-100 lecciones breves, diseñadas para ser estudiadas una al día, utilizando 30 ó 45 minutos; vienen acompañadas de grabaciones del texto elaboradas por personas nativas del país en cuestión (aunque no sé cómo le habrán hecho para el griego antiguo y el latín). Cada método tiene su propio autor y hay variaciones en la calidad, aunque todos siguen el esquema Diálogo-Práctica-Ejercicios en cada lección. Entre los que conozco, me parecen especialmente buenos los de francés y alemán, porque contaron con autores muy inteligentes que diseñaron lecciones entretenidas, ingeniosas, en ocasiones mordaces y que hacen burla de la mentalidad del país estudiado, como el siguiente ejemplo tomado del francés:

Un parroquiano entra en una tienda y pide un queso. El dueño, francés descendiente de Vircengetorix, se ofende porque nada más pide un queso y pregunta de mala gana cuál tipo de queso quiere. “Simplemente quiero un queso, el que sea”, responde el parroquiano y ofende todavía más al dueño. “Aquí no tenemos ese queso, en Francia existe un queso para cada uno de los días del año” casi lo insulta, casi lo obliga a irse a MacDonald’s.

“Entonces deme el queso del día de hoy” responde el parroquiano.

Si usted está dispuesto a tentar la suerte, adquiera alguno de los métodos Assimil para estudiar el idioma que haya decidido. Hay una ventaja adicional para los que padecen muchos semáforos: ahí puede aprender hasta el ruso.

El primer Assimil que compré fue en la Librería Mizrahi, ubicada donde hoy está Gandhi Bellas Artes; posiblemente Gandhi lo venda, o la Librería Internacional. En todo caso, estamos en 2013: vaya a www.amazon.com, o a la propia dirección del fabricante: www.assimil.com y con seguridad ahí lo encontrará.