He tenido dudas sobre mi vocación desde antes de tener vocación, o sea siempre: ser ingeniero, Marista, administrador, pianista, educador, matemático; cada una de ellas tiene su encanto pero no seguí ninguna, me convertí en hombre de negocios, toco el piano diariamente, leo a lo largo del día y ejerzo sin licencia la profesión de articulista. Es decir, de chile de dulce y de manteca, por lo tanto un clásico tarambana que a todo le hace y a nada le pega. Ordinariamente no me molesta esa amplitud de intereses ni la variedad de mis expectativas, yo no hice el mundo ni soy responsable de tantas montañas, tanto azul sin lluvia en el cielo, tantos cerros pedregosos y tantos mundos, uno por cada cabeza; hay que contemplarlos y eso es todo, algo nos habrán de enseñar.

Acabo de aprender algo duro, pero cierto: no elegí la profesión adecuada; la que era la buena, la ejerzo sin licencia: articulista. Mi frustración se explica por la enorme diferencia entre los ingresos míos y los de un buen chayotero, quien recibe $1 millón mensual por sus servicios para publicar infundios contra López: que es mentiroso, demócrata de los dientes para afuera, arbitrario de lujo (no cualquiera se da el lujo de tirar $100,000 millones a la basura), traficante de influencias (impuso a miembros de la SCJ y de comisiones federales), ignorante de aritmética elemental (3420 muertos es diferente de 3420 muertos), fabricador serial de apodos al mundo entero, quejumbroso serial de los apodos que le pone el mundo, hacedor infatigable de promesas condenadas al fracaso.

El presidente se defiende con lo único válido: con la verdad. Señala, con quejosa ironía, que los periodistas reciben hasta $1 millón mensual por atacarlo a él y a la 4T. Yo creí que nadie necesitaba estímulos para señalar problemas en el actual gobierno puesto que la 4T se tropieza hasta con su misma sombra, pero si el presidente dice que los chayotean con un millón, así será, porque sin saberlo, López es como otro A.L.: Abraham Lincoln, quien nunca decía una mentira. Se desmorona mi imagen de Silva-Herzog Márquez, Denisse Dresser, Carlos Loret de Mola, García Soto, Leo Zuckerman, etc. Lástima del alma manchada de esos periodistas; siento lástima por su imagen moral y no es envida, ya que habiendo examinado mis declaraciones, la diferencia entre mis ingresos y el millón del chayote no es mucha, un par de ceros nada más. Es justo que el presidente quiera gravar el chayote, a fin de cuentas es un ingreso como cualquier otro que un profesional recibe; es legítimo, la 4T no ha llegado al extremo de incluirlo en la lista de delitos, no lo equiparará con homicidios, extorsiones ni nada que tenga que ver con seguridad, no sea que los tenga que perseguir, y luego, quizá no le den ánimos a AMLO para ir a saludar de mano a las mamás de tanto criminal. La seguridad no es el fuerte de la 4T, es mejor adelgazar la lista de actos punibles, para que Gertz Manero pueda ocuparse no de los crímenes presentes, sino de Ayotzinapa y de Emilio Lozoya, tristes emisarios del sexenio pasado.

También es correcto que Andrés López exija a Twitter la lista de bots pagados, para detectar evasores. Sería todavía más correcto si pidiera una lista filtrada, es decir que no fueran a incluir el nombre de alguno de los bots que sirven a la 4T, esa actividad está exenta de IVA, ISR y cualquier otro impuesto.

Cuando pensé en por qué les pagaban tanto por el chayote –mi trabajo en desarrollo de sistemas no está tan cotizado- encontré, sin querer, la explicación en lo que decía Babalucas Catónez: “los mexicanos saldremos volando al espacio porque aquí no se cumple ni la ley de gravedad ni ninguna otra”, en particular la Ley de la Oferta y la Demanda en Economía, que dice a la letra de lo que yo escribo: cuando hay mucha oferta de un bien, baja el precio; cuando el bien es escaso, sube el precio. Las señoras lo entienden fácilmente: en las centrales de abasto que hay en muchas ciudades, encuentran ellas a veinte vendedores de naranja, que compiten con precios bajos para atraerlas; como consecuencia, se consiguen ahí más baratas las naranjas que en el super, donde hay una sola oferta de naranjas, la del propio super. Nadie podrá decir que actualmente la crítica pública al presidente y a la 4T es escasa: periódicos, revistas, radio, transmisiones en vivo, televisión, artículos de internet, vagones de ferrocarril como el que salió fotografiado detrás del presidente en su gira por el Tren Maya (el vagón decía “no MMs”), whatsapp y una que otra pared en las ciudades de México. Parece más deporte nacional que competencia para subir el precio, pero lo increíble se cumple: la oferta de críticas a López es tan abundante como moscas en verano, y sin embargo pagan $1 millón por mes. Estoy de acuerdo con Babalucas: en México tampoco se cumple la Ley de la Oferta y la Demanda. Otra ley que no se cumple es el Principio de Peter: todo mundo alcanza su nivel de incompetencia, porque a pesar de todo lo que hace, Andrés López no lo ha alcanzado.

Este factor explica el súbito cambio de Carmen Aristegui y Denisse Dresser, quienes apoyaron y votaron por AMLO y ahora lo critican: no les llegaron al precio. “Carmelita, ¿por qué te vas? ¿Te hemos tratado mal?”, pregunta Jesús Ramírez Cuéllar, vocero de la presidencia. “No es nada personal, pero no creo que ustedes le lleguen al millón que me ofrecen por fuera”. Carmen sigue respetando los ideales de Andrés López, pero su nuevo trabajo impone obligaciones, mientras Ramírez Cuéllar maldice la austeridad del régimen, porque ahora le surten sobres tamaño media carta para que repartir dádivas, en vez de los de antes, tamaño carta.

El presidente pidió a todo chayotero que se cayera con su mochada: “si reciben $1 millón, estaría bien que nos dieran $50,000 para una buena obra”. Sabiendo que la aritmética es libro cerrado para AMLO (el 5% es muy poco impuesto), es válido preguntarse cómo se debería gravar el chayote. No es una actividad cualquiera, digamos las consultas que da un médico; el chayote es algo especialmente pérfido, que la 4T perdona magnánimamente por ahora y no lo tipifica como delito, y debería ser clasificado aparte de otras actividades, pero no sabemos qué impuestos genera. ¿Será algo así como el IEPS? ¿Causará ISR? ¿Hay que dar factura con IVA desglosado por el chayote? ¿O de plano un impuesto aparte?

No es nada contra los periodistas chayoteros, pero definitivamente el 5% presidencial es muy poco. Yo creo más bien que debería existir un Impuesto al Chayote (IaCh), gravado con una tasa del 50% (si al chayotero no le duele la conciencia, al menos que le duela en el bolsillo), sin admisión de gastos para efectos deducibles.  Además, toda persona que critique en público al presidente o a la 4T estará sujeto a presunción de chayote, y la autoridad fiscal tendrá facultades para estimar el ingreso por chayote, fijar una cantidad e imponer el pago correspondiente al IaCh, con recargos y actualizaciones por omisión en la declaración.

El SAT también debería tener facultades como las que el presidente tuvo para cancelar el NAIM, es decir discrecionales, para subdividir el Chayote en varias clases, por ejemplo virulencia de ataques del chayotero, si la pieza periodística se hizo viral (criterio de viral: que el Whatsapp nada más permita reenviar a una cuenta a la vez), si pasó sin pena ni gloria porque al periodista no lo leen ni en su familia, número de mentadas de madre y otros insultos dirigidos a la autoridad suprema y moral de este país o a la 4T, etc. Cada circunstancia deberán considerarla y juzgarla los recaudadores del SAT para aumentar la tasa de gravamen, cuidando en todo caso de que nunca pasen de 100%, porque en ese caso una cantidad muy grande de periodistas pensarían que están pagando por escribir y bajaría la recaudación más que con la pandemia.

Un criterio de excepción sumamente importante es si el presidente ha honrado con una queja directa al chayotero, refiriéndose a él o ella por nombre y apellido, apodo o algún dato que lo identifique. Por ejemplo, si dijera “ese dizque periodista que me llamó pendejo y petulante”, todos sabríamos que se refiere a Héctor Aguilar Camín. Este es un criterio de distinción y me considero incompetente para proponer un aumento o una disminución al IaCh de Aguilar Camín u otro escritor que sea inmortalizado con un espacio en las mañaneras. Definitivamente el SAT debería ejercer un criterio, pero no sé si cruel o misericordioso. Esto último se me ocurre porque imaginemos que en la guerra de bots-AMLO vs bots-AntiAmlo, estos últimos se desinflan y rehúsan continuar el juego. Sería un gran problema para el presidente, puesto que no hay democracia sin crítica pública. Por ejemplo, si quedara nada más un periodista aferrado a su necedad de criticar al prócer a pesar de que ya no hay inseguridad, no faltan tapabocas ni medicinas contra el cáncer, el presidente ha cancelado su Oficina Presidencial del Beisbol (presupuesto: $3,000 millones) y usa ese dinero para comprar medicinas, si el presidente ya dejó de insultar a todo fifí y de culpar a los anteriores; si a pesar de todas estas bondades el periodista sigue criticando, entonces es ciego, sordo y además malagradecido, pero juega el papel vital de mantener con vida a la oposición. Yo no le cobraría el IaCh a ese causante.

***

Es natural que AMLO se sienta frustrado y deje ver su malestar en las mañaneras; o las reduzca de tiempo, como cuando le tundieron a su mujer por desentenderse de los niños con cáncer, y ella puso un candado a su cuenta de Twitter para que solamente sus seguidores confirmados tengan acceso a los twitts [Corrección: borró el twitt de la discordia, su cuenta sigue vigente]. El problema que enfrenta AMLO es que se ha convertido en una piedra filosofal al revés: en vez de convertir en oro las piedras y cualquier material, está convirtiendo en mierda todo lo que toca. Si acaso tiene un asesor que alguna vez intentó adularlo comparándolo con el Rey Midas y todavía se acuerda, verá que también es un Rey Midas al revés: en vez de convertir en oro y en riqueza para los pobres lo que hace, está convirtiendo en basura todo lo que toca y se tiene que tragar cientos de recordatorios de sus idioteces, necedades y malas decisiones, porque una cosa era el país en 1970 con Echeverría, quien ponía y quitaba gobernadores a su antojo, que México en 2020. Simplemente: hoy las noticias circulan como el viento, no hay obstáculo que lo detenga, ese viento informativo llega a todos los mexicanos, y más del 50% nos despertamos pensando qué idiotez va a hacer o a decir en la mañanera. Los memes circulan como viento de tempestad, nos alegran la vida a los que no estamos comprometidos con la 4T y nos hacen creer en el futuro, porque México no ha perdido el talento para burlarse de sí mismo.

Al Pacino interpretó en Scarface (1983) a un cubano que forma un imperio en Miami con el tráfico de drogas. De orígenes humildes, Tony va escalando en la jerarquía del crimen gracias a su astucia, a los amigos que tiene, a su audacia y a que no se detiene ante nada. Al final su imperio se desmorona y él termina sitiado por la policía en su enorme mansión, inhalando cocaína que está sobre una mesa apilada como una blanca montaña, disparando ametralladoras, llegando al límite del paroxismo y muriendo baleado una y otra vez. Yo siento que el presidente está cada vez más desesperado porque su imperio de la 4T se desmorona antes de llegar a imperio, las malas noticias le llegan de todos lados y los insultos que recibe en sus excursiones por los pueblos del sureste le hacen ver que ni siquiera allá lo aceptan ya. En vez de rectificar el rumbo, como si estuviera intoxicado, insiste y repite que la culpa es de los anteriores y de los fifís, no puede hilar un argumento para presumir logros (no los hay), y sigue repitiendo, probablemente más para sí que para nosotros, que el mes próximo se acaba la crisis del coronavirus, que el año próximo habrá empleo, que él sigue siendo el rey.

¿Hasta dónde llegaremos? Hasta el 2022 cuando le revoquemos el mandato, o hasta que su salud se lo permita, lo que suceda primero. O bien, hasta que invente su pejINE para hacer consultas gansito envueltas en legalidad y declarar que el 150% de los mexicanos lo quiere para otros seis años.

 

Agradezco a mi hijo Rodrigo su revisión y las sugerencias hechas para mejorar este artículo y poder cobrar mi millón de pesos, y de ahí pagarle sus honorarios por asesoría chayotera. Tendrá que pagar IaCh, ni modo.

//5.7.2020


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