Contrastes

1-Caso Veracruz.

Estos días apareció la noticia en Reforma de que habían detenido a dos personas que viajaban en avión de Xalapa a Toluca con sendas maletas, cargando $25 millones en efectivo; los federales los detuvieron y pidieron cuentas del dinero. La explicación que se recibió fue que eran empleados del gobierno de Veracruz, que el dinero era del gobierno y estaba destinado a pagar apoyos a las fiestas que se celebran en estos días, y lo iban a entregar en su mano al proveedor Industria 3.

Como el dinero había sido retenido, inmediatamente protestó el gobierno de Veracruz y empezó a dar explicaciones: los detenidos eran funcionarios y se exigía su libertad inmediata puesto que iban en comisión especial, se pedía también la devolución del dinero puesto que era para pagar a un proveedor, y todo estaba en orden. Pero Reforma siguió escarbando y no encontró los nombres de esos funcionarios en la nómina del gobierno, el proveedor produjo una factura cuatro horas después de que se incautara el dinero, y todas las explicaciones del gobierno de Veracruz no convencieron a nadie de que el dinero era para lo que decían.

El tema da para una sola sospecha y mucho que pensar, en particular el contraste entre la forma liberal en que el gobierno de Veracruz maneja $25 millones contra todas las exigencias que la autoridad fiscal impone a los causantes. El SAT ha venido perfeccionando su proyecto de facturación electrónica desde hace 10 años, con la intención de aprovechar la tecnología para facilitar el manejo y disminuir costos de papelería a los usuarios, y naturalmente para tener más control de los contribuyentes. Las facturas electrónicas se hacen siguiendo toda una metodología que incluye encriptación, hash, padding y otras técnicas criptográficas para producir una cadena que sea segura tanto para el contribuyente como para el SAT. Actualmente, cualquier movimiento en efectivo por encima de $15,000 pesos es sospechoso para el SAT y quita el 2% cuando ingresa al banco, con el IDE.

Las razones del SAT para empujar al mercado a moverse dentro de la banca son válidas y naturales: el SAT tiene más control, y la sociedad sale ganando porque se dificulta el movimiento de dinero a actividades delictivas. No únicamente en México, sino en todas partes, traer dinero en efectivo es ponerse bajo el ojo de una sospecha.

Sin embargo, el gobernador Duarte considera que todas estas consideraciones no aplican a su gobierno y ya aparecieron $25 millones en dos maletas que viajaban por avión. ¿Cuál era la urgencia de entregar el dinero, y en efectivo, cuando usualmente el gobierno paga cuando le viene en gana? ¿No era más fácil darle un cheque o hacer una transferencia? ¿Quieren ayudar Industria 3 a evadir impuestos?

Todas estas preguntas se resumen en una sospecha, vox populi: el dinero iba para la campaña de Peña Nieto.

2-Caso Coahuila

Está más que comentado el enorme y sospechoso endeudamiento de Coahuila durante la gestión de Humberto Moreira: un aumento de $35,000 millones, que pagarán los coahuilenses con el fruto de sus impuestos viejos y nuevos.

Cuando va uno al banco para solicitar un crédito para comprar casa, coche o lo que sea, el banco le pregunta a uno hasta de lo que se va a morir, pide documentos que comprueban lo dicho, y realizan visitas de inspección al negocio o a las propiedades en juego para asegurarse de que uno va a poder pagar. Eso es natural, porque el negocio de los bancos es prestar y cobrar, y no tener cartera vencida.

Sin embargo, estos límites dejan de existir cuando se trata del gobierno de Coahuila, donde una buena parte del incremento a esa deuda se obtuvo por métodos laxos y que resultaron en fraude. Al momento no sé de funcionarios del gobierno que estén sujetos a investigación por este problema, y el pueblo de Coahuila cargará, si las cosas siguen así, con el doble problema de pagar esa deuda y de que los involucrados salgan impunes.

También aquí se tiene voz del pueblo que dice que buena parte de ese dinero fue para la campaña de Peña Nieto.

3-Gastos de campaña.

Parece que las generosas contribuciones de algunos estados a las campañas políticas no son suficientes, puesto que hay una enorme partida en el presupuesto federal dedicada a eso. En otro lugar ya he mencionado que en 2012 vamos a tirar a la basura algo así como $25,000 millones en el sostenimiento de este engendro que llamamos democracia mexicana, repartidos entre el Congreso, el IFE y los partidos políticos, es decir entre los partidos políticos (dada la injerencia que tienen en el IFE).

A mí me parece demasiado dinero, dados los pobres resultados que producen. El dinero gastado en algo siempre debe ser proporcional a la retribución obtenida, por eso los BMW son más caros que el Tsuru y las casas en Las Lomas cuestan más que las que financia el INFONAVIT; no es lo mismo asistir al festival de fin de año en la escuela de los hijos que asistir a un concierto de Vladimir Azhkenazy; todo cuesta, o debería costar en forma proporcional a su valor.

Pero ese dineral en democracia se va mayoritariamente al caño, en mi opinión personal. Los diputados y senadores, además de servirse con la cuchara grande, asisten a sesiones cuando les viene en gana y empantanan las discusiones realmente importantes para el país por sus componendas internas de partidos: las reformas política, de Hacienda, y otras varias están atoradas porque no se ponen de acuerdo entre ellos. Principalmente entre lo que se quieren repartir entre ellos, no porque unos busquen un bien sublime para México y los otros un bien excelso. México es algo que a nuestros legisladores les tiene sin cuidado. México es un botín a repartirse, en este caso en $25,000 millones, cantidad insuficiente.

Esto que llamamos democracia, ¿es en realidad democracia? Mi opinión es que se le llama así porque las leyes (malhechotas y torcidas a la conveniencia de los partidos) dicen que este fenómeno sociológico se llama democracia, pero yo le llamaría más bien circo sexenal. ¿Qué tiene que ver con la democracia la promoción de fotografías de personajes con corbata impecable y sonrisa fingida? ¿Ese tipo de imágenes va encaminado a producir mejores gobernantes? El producto de nuestra democracia son gobernadores como Arturo Montiel, Duarte, Reynoso, Fidel Herrera, los de Tamaulipas que están bajo investigación, el de Chiapas que está en la cárcel, el Gober Piadoso, el Gober Precioso, etc. En las cámaras tenemos al insigne Fernández Noroña y a aquellos hooligans que salieron retratados varias veces tomando la tribuna. Estos son los dirigentes que está produciendo el país. Si no podemos producir algo mejor, ni modo, pero al menos que nos cuesten menos.

Ya hice hace unas semanas la sugerencia de cortar a la mitad ese dispendio en democracia; ante la certeza de que van a seguir igual o peor, insisto en utilizar la mitad de ese dinero para hacer más presas, porque el agua se está terminando en el Altiplano.

O bien, otra idea: propongo destinar el 1% del costo de nuestra democracia a un proyecto científico para desalinizar el agua del mar en forma costeable. Si tuviéramos éxito, se podría producir agua dulce para regar todo Baja California y Sonora, unos 300,000 km2 muy aprovechables para agricultura, ciudades o lo que a usted se le ocurra; así ya no estarían dependiendo en el valle cerca de Mexicali del agua que les quieran pasar los norteamericanos en el Río Colorado, y sería otra vez un emporio algodonero. En esa zona tienen mar en abundancia y sol casi todo el año; la energía solar podría utilizarse para evaporar agua y luego condensarla en agua dulce (que es el procedimiento que usa la naturaleza para producir lluvia). Como dice el refrán: con agua y tractor, cualquier tarugo es agricultor. Nada más es cuestión de convencer a nuestros legisladores ¿me ayuda?

 

4-Opacidad en todos los gastos.

Los gobernadores a quienes se les cuestionan los dineros ya están agarrando como costumbre “clasificarlos”. Adiós IFAI, porque se convierte en un objeto inservible si esta información no puede conocerse. Toda clasificación de documentos oficiales es sospechosa para los ciudadanos, y las experiencias que tenemos con el gobierno en toda la vida, no importando si somos viejos o jóvenes, son de que el gobierno gasta de más, gasta a lo tonto, y el resto lo clasifican si pueden. Con estos antecedentes, la clasificación de la cuenta pública de Coahuila, o de lo que se gastó en el DF para hacer el segundo piso del periférico son como echar sal a la herida, porque después del gasto (o dispendio, o robo), el pueblo se siente burlado al verse privado de conocer qué pasó con esas cuentas.

Hacienda le exige a los contribuyentes cuentas claras, entrega de declaraciones, etc. Pero el pueblo no puede exigir claridad en las cuentas del gobierno cuando se topa con la palabrita mágica “clasificado”.

Una fuente de opacidad son los gastos de campaña, puesto que tienen una gran proporción de gastos no deducibles, utilizando el lenguaje de Hacienda. Pregunto: ¿por qué Hacienda no exige a los partidos políticos comprobación de gastos con los mismos criterios que nos los exige a los particulares? ¿Por qué se aceptan gastos de campaña sin comprobante, nada más viendo que no rebasen ciertos topes? Los particulares tenemos que ganar nuestro dinero, y de ahí pagaremos impuestos; a los partidos políticos se les regala el dinero, y encima no hay una exigencia de presentación de comprobantes de gastos, lo que sí se hace con los particulares. ¿De qué privilegios gozan los partidos? Si usted no sabe, la respuesta es muy sencilla: los mismos que hacen las leyes se benefician con ellas, versión mexicana del refrán el que parte y reparte, se queda con la mayor parte.

Los incontables mítines que padeceremos en 2012: acarreados, animadores, tortas y refrescos, se pagarán con dinero en efectivo, el cual, naturalmente, llegará mermado a su destino final. Prácticamente cualquier movimiento de dinero en efectivo tiene dos agravantes: 1) sospecha de servir a fines ilícitos, 2) evadir el pago de impuestos. Lo primero es duda, lo segundo es certeza; ambos son razones para tratar de minimizar el manejo en efectivo, sobre todo de cantidades grandes, como esas minúsculas cantidades que reciben los partidos políticos. Una vez más, ¿por qué los partidos pueden entregar sus gastos anotados en una servilleta y nosotros necesitamos facturas electrónicas?

En Aguascalientes se quedaron tres grandes obras inconclusas en el sexenio de Reynoso: el Hospital Hidalgo, el Distrito de Riego 01, el Centro de Convenciones, y no tenemos una idea clara de en qué se gastó el dinero. Lo que sí se terminó (y muy bien) fue el edificio que está un poco más delante de la construcción a medias del Centro de Convenciones, de donde yo he visto que sale Reynoso en una Land-Rover roja.

5-Conclusión

Este artículo se puede resumir en: si eres particular, hazlo con cheque; si estás en el gobierno, nomás no te pases de $25 millones en efectivo.

Todos los ejemplos que he mencionado –anteproyecto de borrador de inventario incompleto de latrocinios- nos dicen que hay dos maneras de salir impune en este país: que lo robado sea mucho, o que tenga uno buenos amigos en el gobierno. La lectura para nosotros, el común de los ciudadanos, es que las leyes nada más se hicieron para el pueblo, no para los gobernantes.


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