L’État, c’est moi

L’État, c’est moi
Luis XIV de Francia

El Estado soy yo: estas famosas palabras son parte de la figura histórica de Luis XIV (1638-1714; reinó de 1643 a 1715), rey de Francia. Se le llamó también el Rey Sol, y es el símbolo del poder absoluto, que él creía le había descendido de Dios y lo ejercía por Derecho Divino.

 

Yo soy el Politburó
Lavrenti  Beria, Marzo de 1953.

De acuerdo a la Ley Soviética, el Politburó era el poder supremo; en la práctica, en todas las decisiones Stalin dejaba hablar a los demás miembros, al final tomaba la palabra y milagrosamente se decidía en forma unánime según la opinión de Stalin. Cuando murió el 5 de marzo de 1953, inmediatamente se desató la lucha por el poder entre los miembros del Politburó, entre ellos Khrushev y Beria, quien estaba a cargo del Ministerio del Interior (algo así como la Secretaría de Gobernación) y la policía secreta NKVD, que tenía la costumbre de hacerte visitas de cortesía en la madrugada, invitarte a acompañarlos, torturarte, y enviarte a Siberia o al paredón.

Muerto Stalin, Beria se sintió el hombre fuerte y empezó a dar órdenes sin consultar a los compañeros del Politburó. Alguien le dice “pero camarada Beria, ¿esto ya lo decidió el Politburó?”, y Beria le contesta ¡Yo soy el Politburó!

Al final, Khrushev hizo alianza con los otros miembros del Politburó y con el ejército, y le tendieron una emboscada a Beria. En una sesión del mes de junio de 1953, sin previo aviso, se levanta Khrushev y declara que están reunidos para examinar el caso del camarada Beria, que ha  cometido crímenes contra el Estado Socialista; irrumpen los militares en la sala, lo apresan y lo guardan lejos del alcance de la NKVD hasta que lo juzgan en diciembre de ese año y lo fusilan. Todos los miembros del Politburó tenían muertos en sus closets, pero Beria era el peor, y en su caso, puede decirse que hubo algo de justicia divina.

 

Que desfile la Constitución bajo el Arco del Triunfo
Andrés  XIV, monarca mexicano

Antes de ser rey, Andrés López era Andrés López, y considerando el derecho que descendió a él por decisión del Pueblo Bueno, quiso tomar el título de Andrés IV, para honrar a la 4T. Sus asesores, principalmente Olga Sánchez Cordero, ex ministro de la SCJN, le dijeron que en realidad era el tercer monarca mexicano (después de Agustín de Iturbide y Maximiliano), y que no era conveniente cuestionar números antes de tiempo; ella misma le sugirió que lo más conveniente era el número 14, por el parecido entre Andrés López y Louis de Borbón, futuro Luis XIV. Nuestro monarca subió al trono el 1º de diciembre de 2018 con el lastre de una Constitución, problema que se piensa solucionar en fecha próxima. Como una medida cautelar para ver qué tan rápido puede avanzar, Andrés XIV ordenó que la Reforma Educativa, sancionada por el Congreso, quedara sin efecto y que en su lugar la Constitución desfilara ante el Arco del Triunfo.

 

Me vale madres
Rogelio Naranjo, cartonista mexicano

En mi opinión, la mejor descripción gráfica del mexicano es esta caricatura del maestro Rogelio Naranjo: están el sombrero, el cigarro, el alcohol y la pistola; el pie encima de la calavera es para que nadie se preste a confusión: hago lo que me da la gana, y me vale madres lo que suceda en el mundo.

Pensé en titular esta última sección Pásame las cervezas, firmando Pueblo bueno en Semana Santa, pero me di cuenta que sería ofensivo, ante el desfile de la Constitución, la imagen de un cartón de cervezas y cualquier alusión a la playa.

Este charro nos retrata perfectamente: en vacaciones, en descanso, viendo una película, bebiendo, mientras Andrés XIV proclama a los cuatro vientos, con el aval de Olga Sánchez Cordero:

La Constitution, c’est moi.


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