Justicia o mala suerte

El gobernador de Guerrero finalmente cayó, pidiendo licencia para dejar la gubernatura; creo que la mayoría de los mexicanos pensamos algo así como “un tal por cual que por fin lo tumban”, pero el sentimiento fue nada más una momentánea alegría porque el responsable principal de ese Estado había dejado el puesto sin que se arreglara nada. Ni lo de Ayotzinapan, ni la violencia, ni los secuestros ni nada. Aunque los comunicados oficiales le dieron enorme publicidad a la renuncia, y consiguieron distraer un poco la atención de los problemas de fondo, éstos siguen como durante la gestión de Aguirre: corrupción, violencia, educación por los suelos, y todo lo que usted quiera añadir.

A toro pasado, la prensa nos informa que al menos nueve mandos en la seguridad del Estado habían reprobado los exámenes de control y confianza que aplica el gobierno federal, y a pesar de eso Ángel Aguirre Rivero “manejó” la seguridad del estado con esos funcionarios. Más desaparecidos, alguna gente que es rescatada, los estudiantes de Ayotzinapan que ni siquiera pueden ser identificados, la extorsión a comerciantes en Acapulco, todas son noticias del diario en Guerrero antes y después de que renunciara al puesto. Aguirre cayó y después de él ya metieron a la cárcel a algunos de sus parientes por desvío de recursos, y la cloaca sigue destapada y manchando la historia del Estado.

Todo esto se sabía desde mucho tiempo atrás: el estado de Guerrero es el más violento del país; por eso los mexicanos nos preguntamos: ¿por qué hasta ahora cayó Aguirre? ¿Justicia o mala suerte?

Yo pienso que fue mala suerte, que la justicia no tuvo nada que ver con esto. Para empezar sigue libre, a pesar de que él, como gobernador, es el primer responsable de lo que sucedía en su estado; la PGR se ha lanzado sobre parientes suyos, no sobre el principal responsable. Yo creo que fue la mala suerte de que un presidente municipal que compartía con él tanto partido político como altos ideales humanistas, Abarca, haya generado el enorme problema de Ayotzinapan, 43 estudiantes desaparecidos. También ese problema hubiera pasado a historia -¿qué tantos son 43 dentro de los miles asesinados en este sexenio?- pero los familiares de los desaparecidos no se contentaron con las explicaciones oficiales, protestaron fuerte y hoy en día ese problema trae en jaque a nuestro Presidente en la prensa mundial.

Yo creo que fue la dimensión internacional del caso Ayotzinapan lo que obligó a la Federación a presionar a Aguirre para que renunciara, no el afán de hacer justicia. Si fuera la justicia, hay muchos otros gobernadores con méritos para que los renuncien y los encausen, por ejemplo los hermanos Moreira: uno endeudó a Coahuila por $36,000 millones y el otro le está cuidando las espaldas. Ese dinero, que yo no sé en qué se utilizó, es bastante mayor a los $300 millones que fueron suficientes para encarcelar al hermano de Aguirre, y sin embargo los Moreira siguen sueltos.

En este país, los gobernadores pueden ser accionistas de bancos, siempre y cuando no den quebraderos de cabeza a la Federación, siempre y cuando mantengan en paz su propio gallinero y vigilen que ningún funcionario vaya a desaparecer a estudiantes que alguien pueda reclamar y hacer escándalo. Es posible enviar por mensajería personalizada $25 millones en efectivo y no pasará nada, siempre y cuando Veracruz se mantenga en calma. En el momento en que aparezcan problemas locales en la prensa mundial, el gobernador correspondiente puede empezar a redactar su renuncia.

Veo en los últimos días noticias y noticias de lo mal que estaba Guerrero, y francamente me dan náuseas: ¿por qué esperaron tanto? ¿Qué tenía que pasar para informar que el clan Aguirre ha tenido contratos por más de $500 millones de los estados de Guerrero, Hidalgo y Morelos? ¿Es realmente una novedad que Aguirre haya metido en la nómina a decenas de parientes?

La lección que aprendimos los mexicanos es que en este país la justicia es muy selectiva, y solamente se aplica a los funcionarios de primer nivel cuando por mala suerte su Estado o su dependencia aparecen en la nota roja internacional.

12.2.2015


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