El transiberiano mexicano

(Este artículo fue escrito hace 12 años, en junio de 2006; en 2018 vuelve a ser relevante, porque AMLO insiste en su Transiberiano)

Llegó a mis manos hace unos días el documento con los 50 puntos que propone López Obrador para la presidencia. Uno de ellos es la construcción del TrenBala desde la ciudad de México hasta la frontera con Estados Unidos. Es un tema interesante, y merece más de una reflexión. En estas líneas llamo la atención sobre lo que en mi opinión es más relevante.

1) Como la mayoría de los 50 puntos, este no tiene pies ni cabeza. Bueno, sí tiene pies pero no cabeza. Dice que va a empezar en el DF, pero nada más menciona “a la frontera con EU”. Probablemente el señor López Obrador recuerde que la frontera con EU es de aproximadamente 2,000 km, por lo que hay mucho dónde escoger. Supongamos que para ahorrar costos, se hace a la frontera más cercana, que podría ser Reynosa o Matamoros. En ese caso, a quién le serviría? El flujo de personas hacia la frontera es incomparablemente menor en esos lugares que en Tijuana, por ejemplo, y ninguna ubicación de ningún tren bala va a cambiar las necesidades o los intereses particulares, que hacen que cada persona que viaja a EU elija precisamente alguna de las ciudades que son frontera. ¿A quién va a servir el tren bala?

2) Lo trenes bala se usan en todo el mundo para transporte de pasajeros. Las mercancías normalmente pueden usar medios de transporte menos rápidos. A menos que AMLO haya descubierto las bondades ocultas de que los contenedores viajen a 200km/h, supondremos que esta idea está orientada a los pasajeros. Lector, le dejo a usted que elija el punto de destino: Tijuana, Mexicali, Piedras Negras, Ciudad Juárez, Nogales, Reynosa, Matamoros. El que usted quiera. Estamos hablando de un tren bala, no de un “Metro” de trenes bala, con paradas en cada uno de esos lugares. Si usted eligió digamos Tijuana, pues entonces para los que quieren ir a Ciudad Juárez ya no les va a ser de mucha utilidad; quizá a los que vayan a Mexicali, pero de ninguna manera a los que quieran ir a Ciudad Juárez (que son muchísimos) y todavía menos a los que van a Reynosa. Además, junto con el destino final, se habrá hecho una decisión implicita también para los lugares por los que habrá de pasar el mentado tren. Tomando los extremos Poniente y Oriente, en el primer caso digamos que podría ir por Guadalajara, Mazatlán, Culiacán, Mochis, Hermosillo, Tijuana. En el segundo caso, podría tomar Pachuca, Monterrey, Matamoros. Observe usted que cualquiera que sea el camino que haya elegido, va a quedar como el cuetero: todos van a quedar descontentos. Por ejemplo los de Guadalajara, si pasa por ahí, dirán que no querían ir a Tijuana, sino a Cd. Juárez. Levanto además la protesta en nombre de los que vivimos en el centro, porque yo también quisiera que pasara algún tren bala por Aguascalientes. ¿A quién va a servir el tren bala?

3) Hace unos años, un gobernador de Aguascalientes (Felipe González) trajo la peregrina idea de contruir un tren bala también, pero en este caso limitado al estado de Aguascalientes. Recuerdo que se discutía el costo de esa idea, y se elevaba a algo así como 2 años del presupuesto total del estado. Es decir, durante 2 años no habría dinero para maestros, para carreteras, para obra pública, para pago de sueldos estatales, es más, ni para el sueldo del gobernador. Afortunadamente, el gobernador encontró alguna otra idea brillante, y desechó esta. Me pregunto, cuánto costará para México hacer un tren bala? Me dan escalofríos de pensarlo. Aguascalientes tiene algo así como 100 kilómetros de sur a norte, y la distancia más pequeña, en línea recta, del DF a EU son más de 1000 kilómetros. Recuerde usted además que habría que incluir ríos, montañas y despeñaderos en el camino, en contraste con Aguascalientes, que en su parte central es muy plano. Considere además que un tren bala no es como esos que nos construyó Don Porfirio (que son los que todavía se usan) sino que requiere tecnología muy especial, tanto en el trazado de las vías, en el suministro de la energía para el tren, y en las características técnicas de la máquina y los vagones. Considere además el problema de expropiación de las tierras por donde pasarían las vías. Considere la mano de obra, y considere todos los costos que se le ocurran. Tiene usted una idea de cuánto costaría? Yo tampoco. Pregúntele a López Obrador, y si le contesta que va a salir de rebajarse él mismo su sueldo a la mitad, una de dos: o tenía un sueldo estratosféricamente alto, como para hacer un tren bala con medio sueldo, o de plano hay que regresarlo a la primaria para que aprenda aritmética. En lo que seguramente coincidimos, es que el costo de una obra así es estratosférico. Ahora bien, nuestro país tiene recursos económicos para afrontar un gasto de esta naturaleza? Si es así, adelante. Si no es así, ¿A quién va a servir el tren bala?

4) Los trenes bala se utilizan en zonas densamente pobladas, con gran flujo de pasajeros entre los puntos de destino. Japón y Europa Occidental son los mejores ejemplos (no me acuerdo ahora de trenes bala de gran longitudo en EU, dicho de paso). En esas circunstancias, sí es rentable hacer un tren bala. Para no ser acusado de pretender hacer negocio con la construcción de este tren, diré que “rentable” tiene aquí el sentido de que la inversión que se haga sea proporcional al beneficio obtenido por los usuarios, y no a la ganancia de los contratistas. Sería hermoso que el DF tuviera un tercer, cuarto y hasta quinto piso en todas sus vialidades importantes. Desgraciadamente, el proyecto abortó en sus orígenes, simplemente porque no hay dinero, y lo que se construyó del segundo piso beneficia a los habitantes de una de las zonas más ricas del DF. El segundo piso no se hizo por el rumbo de Ecatepec, ni por Cuautitlán, ni por Cd. Netzahualcócotl. Se hizo por el rumbo de San Angel y el Pedregal. Con la baja densidad de población que tiene el país al norte, los beneficios de una obra de estas disminuyen considerablemente. Ya mencioné hace rato que si el tren pasa por Monterrey, se van a enojar los de Culiacán. Y si pasa por Culiacán, nos enojaremos los de Aguascalientes, En resumidas cuentas, ¿A quién va a servir el tren bala?

5) En el siglo XIX Rusia ya se había adueñado de Siberia, pero era una región lejana e inexplorada. Uno de los zares decidió unir Moscú con Vladivostok mediante un tren, el tren transiberiano. Actualmente tiene doble vía, cubre cerca de 10,000 kilómetros de longitud, y sirve para comunicar con cierta comodidad a viajeros y a mercancías que tienen que pasar por esa inmensa llanura. Hay un documental en el History Channel que narra su construcción, y que menciona el dato interesante para nosotros los mexicanos, que la construcción de ese tren agotó las reservas del Tesoro Imperial Ruso, y que fue una de las razones para que cayera el régimen zarista en la revolución de 1918. Dicho en otras palabras: a dos zares en línea (padre e hijo) se les metió en la cabeza que había que hacer un ferrocarril transiberiano, costara lo que costara, tanto en vidas como en recursos. Resultados: no lo acabaron ellos (se vino a terminar después de la revolución bolchevique) y vaciaron las arcas del estado. Afortunadamente, en este país no hay mal que dure seis años, pero de cualquier manera sería bueno considerar el ejemplo ruso, ver posibles consecuencias para el Tesoro del Mesías Tropical, y tratar de responder la pregunta ¿A quién va a servir el tren bala?

6) Finalmente, en nombre de todas las personas que habitan del DF hacia la frontera con Guatemala (Morelos, Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Campeche, Yucatán, Chiapas), protesto y pregunto: ¿de qué privilegios gozan los del norte, como para que sólo a ellos les toque el beneficio del tren bala? Olvidé mencionar a los inmigrantes ilegales centroamericanos: también ellos protestan y preguntan que por qué no se les facilita el tránsito a la Unión Americana. Y ellos, más que nadie, principlamente los paisanos y simpatizantes del Mesías Tropical, preguntan: ¿A quién va a servir el tren bala?

jlgs, El Norte, Junio de 2006


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