Ejercer la libertad de prensa

 

2015 empieza mal para la prensa internacional. El día 7 de enero un comando armado entró a las oficinas de la revista francesa Charlie Hebdo, famosa por su línea crítica, de izquierda y antirreligiosa, matando a doce personas y dejando malheridas a varias más. Las caricaturas de Charlie Hebdo son conocidas y temidas en Francia y Europa, porque lo mismo se burlan de la Iglesia Católica que de judíos y musulmanes: A estos dos últimos grupos los junta en una imagen titulada “los intocables”. Los judíos, cuando son atacados, se defienden catalogando al atacante de antisemita y echando a andar su poderosa maquinaria económica y de relaciones de negocios; los musulmanes, que no tienen ni esos recursos de carácter ni disponen de tanto dinero, responden agresivamente. El consenso en este atentado, sea o no cierto, es que extremistas islámicos perpetraron el ataque.

El papa Francisco, Bugs Bunny y el profeta Mahoma han aparecido en esas caricaturas; a los primeros se les puede decir cualquier cosa y no responderán con agresiones, pero el profeta tiene muchos seguidores, algunos muy agresivos, todavía más motivados porque francamente varias de las caricaturas en donde él aparece en esta revista son ofensivas. Los pueblos árabes, que tienen aproximadamente dos siglos de padecer agresión de los países de Occidente, principalmente de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, han perdido la paciencia y por desgracia periódicamente leemos noticias de atentados como el de ayer.

Hay una caricatura de esta misma revista que ilustra muy bien la tesitura en que se encuentran los pueblos árabes hoy en día. Se muestra en dos partes: la de la izquierda presenta orgulloso a un caricaturista que acaba de dibujar a un musulmán con turbante; la mano de un personaje etiquetado The West sostiene un micrófono sostenido, como entrevistando al caricaturista, y expresa en tono satisfactorio “es libertad de expresión”. La página de la derecha tiene al mismo caricaturista que ha dibujado a un judío; el dibujo fue tachado y censurado, la mano que representa a The West tapa la boca al caricaturista y le espeta “¡Es antisemitismo!”. Por lo general, la prensa occidental es suave con los judíos y dura con los árabes, como lo demuestra el olvido actual de los miles de habitantes en Gaza que fueron muertos en la última guerra, comparado con este atentado en donde murieron muchos menos personas, pero que perdurará en la memoria de la prensa por años.

La condena mundial al atentado es unánime, y yo me junto a ella: la libertad de expresión es sagrada, no debe atacarse y mucho menos asesinando a periodistas. Los caricaturistas y editores de Charlie tienen derecho a expresarse, aunque lo hacen en forma muy ofensiva tanto para los católicos como para los musulmanes; en mi opinión han cruzado muchas veces la raya que separa a sátira de ofensa, pero es su derecho a ridiculizar personajes y creencias que no comparten. Hay una caricatura titulada “eventos pedófilos” en donde un prelado de la Iglesia se confiesa con el papa Benedicto XVI; el papa aconseja al prelado, que está sudando: “haga usted alguna película, como Polanski”. En otra aparece el profeta Mahoma diciendo “100 latigazos al que no muera de risa”, en otras aparece el profeta desnudo y en posición vergonzosa. Pero no puede decirse que la revista sea precisamente anti-islámica, porque en otro dibujo está sentado un monstruo horrible, híbrido de dragón y diablo, con la cola terminada en svástica y etiquetado “Islamofobia”. La silla es de un salón de belleza donde el estilista está parado al lado, vestido con la bandera de la Unión Europea, y el monstruo sostiene una revista en donde aparece un rostro joven, hermoso, sonrosado, con aureola; el joven se llama “libertad de expresión” y el monstruo pide al estilista (la Unión Europea) que lo haga como el joven.

A Voltaire se le atribuye la frase “podré estar en desacuerdo con lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”, que se utiliza en otra caricatura donde aparece Voltaire recitando estas palabras frente a los dibujantes y redactores de Charlie Hebdo. Después de repetirse a sí mismo, Voltaire continúa: “Pero verán, lo que ustedes tratan de decir es…”

Este último dibujo representa en mi opinión el mayor dilema en que se encuentra la prensa hoy en día: servir de información al público, o servir otros intereses. En la mayoría de los países occidentales, México incluido, no se vigila a la prensa para que diga o no diga, como sucedía en la Rusia soviética y como sucede en China; en México tenemos medios pro-gobiernistas, otros moderadamente críticos (como Reforma) y otros abiertamente críticos, como Proceso. La desgracia de nuestra prensa, y me parece que también la de Occidente, es que los medios críticos son minoría, la mayoría de la prensaendulza las noticias desagradables o de plano las omite. Nunca va a ser lo mismo poner el dedo en la llaga, señalando con nombre, apellido y hechos a un funcionario que está robando (lo que hace Reforma diariamente) que levantar acusaciones generales del estilo “hay despilfarro en el gobierno” o informar que “el PRD creará una comisión para investigar la postulación de Abarca”, y critico esta última nota porque todos sabemos que las comisiones sirven para dos cosas: para nada y para un c… En el paladín de la libertad que son los Estados Unidos, la información sobre el avión de Air Malasia que cayó en Ucrania en su mayoría insinúa o de plano señala a los rusos como culpables; se cuestionan los atentados islámicos en cualquier parte del mundo pero se habla de los drones con la naturalidad que se menciona a las nubes del cielo; después del pánico generado por la “amenaza” del ántrax en 2001, surgieron muchas dudas, el FBI recurrió al espaldarazo de la Academia de Ciencias, que no obtuvo, y después sencillamente le echaron tierra encima al asunto. La “Patriotic Act”, que en la práctica es carta blanca a las autoridades para etiquetar de terrorista a quien quieran y hacerle lo que se les antoja, es cotidianamente ignorada en la prensa, misma que da gran publicidad a lo que hacen y dejan de hacer personajes mundiales tan significativos en como Kim Kandrashian. En resumen, vemos en la prensa occidental una conspiración del silencio para apoyar la línea oficial, compensada con miles de noticias triviales como la ropa transparente (o inexistente) de las artistas.

En un mundo en donde efectivamente se respeta la libertad de expresión no debería haber atentados contra los periodistas, pero esta es la forma más visible de ataque, no la más insidiosa; la más insidiosa es el silencio de la prensa con respecto a hechos importantes, o la presentación parcial, o la distorsión de la información, o el engaño deliberado, junto con el océano que nos inunda de noticias triviales e intrascendentes. Las dos formas son nocivas, pero un ataque directo como el de Charlie Hebdo glorifica a la prensa porque la eleva a la calidad de mártir, y la segunda la mata de inanición porque la vuelve inefectiva, mentirosa, encubridora o cómplice.

El resultado de esta conspiración del silencio en el público lector es que lo obliga a buscar más y más en los medios no oficiales. Afortunadamente, un subproducto del internet es la abundancia, medida en cientos de miles, de sitios y blogs que publican porque lo quieren hacer, no porque les paguen o porque el gobierno los presione. En este momento, ahí se ejerce la libertad de prensa sin cortapisas.

P.D Todas las caricaturas que he citado pueden verse buscando con Google “Charlie Hebdo”, y seleccionando la liga a sus imágenes.

9.1.2015


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